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viernes, 31 de marzo de 2017

El bosque de Dafne





              El bosque de Dafne





   Mi marido me ama. ¡Cuántas emes tiene esta afirmación!
   Al principio me encantaba la genuina experiencia de dejarme llevar, tumbarme boca arriba poniendo mi pubis a la altura de sus ojos, de su aliento, de su lengua, y de la hojilla de rasurar. Tenía inventiva, primero fue un corazón recortado que el podador de mi bosque se encargaba de tener bien delimitadas sus fronteras. Luego, en un rasgo de ingenio y en una noche loca y algo etílica, fue un rayo, una flecha que indicaba el camino de la incordura, una obra de arte de lindes imprecisas. En ocasiones dibujaba una ese, más bien serpiente sinuosa, hasta el día en que el dueño del jardín decidió cortar por lo sano y con mucho cuidado dejó el bosque absolutamente despejado de dudas, un desnudo claro monte, blanco monte venusiano.
   Recuerdo al sacerdote que nos bendijo en la salud y la enfermedad, para siempre de los siempres amén, y a mí me escocía la incipiente “mariage” de un modo tan real que estaba deseando que el cura terminara el rito para quitarme las jodidas bragas de seda por donde los brotes de mi recién talado bosque amenazaba asomar en plena unción.
   Después fue la costumbre de una vez por semana. Un jardinero revisando que ningún matojo se desmandara, un segador preciso. Y aquella mano en la rodilla cuando venían a vernos a nuestra reciente casa las visitas, una mano de jardinero con un letrero enorme que anunciaba "coto privado". Un mes tras otro, un año encima de otro, un cancerbero, un jardín de altos muros, un vigilante segador, la tierra es para quien la trabaja, un porque lo mando yo y punto.
   Al principio el yugo fue tan suave que no notaba la yugular hendida… ponte el vestido blanco que te queda tan bien, estas sandalias doradas de tacón... ¡qué guapa estás!, suéltate el pelo... piensa lo que yo pienso... agáchate así.
   Cuando decidí deja crecer el bosque mi casa se llenó de enanos, duendes verdes, hongos, gusanos, culebras, víboras, dragones draconianos… y no hubo manera de convencer al jardinero de que su jardín ya no tenía dueño que regara los verdes praderas.
   El constreñido bosque de Dafne, un pubis lampiño encima de Dafne, sobre la voluntad de Dafne, asfixiando a Dafne. Un coño aplastándola.
   Dafne acaba de ducharse. Aún sin secar su cuerpo algunas gotas resbalan de su ya creciente vello…, una… dos… tres… y una lenta cuarta gota queda pendida formando una gota preciosa y precisa, una gota libertaria que reafirma que sí, que Dafne ya es dueña de su recién conquistado bosque.







19 comentarios:

  1. Hermoso relato y tan bien escrito, Tara. Yo comencé a leerlo con una sonrisa, pasada la mitad me entró cierta desazón, que se acentuó a medida que leía, pero que en el último párrafo se desvaneció y volvió la sonrisa.
    Qué bien lo expresaste.
    Un abrazo.

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    1. Tiene cierta sorna el relato que me alegra hayas visto Mirella.
      Gracias por tu lectura compañera. Otro abrazo y hasta pronto.

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  2. Hola Tara,
    He venido a hacerte una visita porque te he visto en algunos blogs que visito y me he encontrado con un relato que como a Mirella empecé a leer casi con un aire festivo y que conforme avanzaba en la lectura me hablaba de una horrible sumisión en nombre de un amor que no es y me ha encantado ver que Daphne se libera, bien por ella.
    Un saludo

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    1. Bienvenida Conxita... te he visto comentando por algunos de los blogs de compañeros comunes, hasta ahora esta liada con la novela que acabo de terminar después de año y medio y enviado a concurso, tendré más tiempo para leerte ahora.
      El bosque de Dafne es un canto libertario.
      Un saludo Conxita y hasta muy pronto.

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    2. Muchos éxitos con tu novela.
      Saludos

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  3. Hermoso relato en donde nos muestras un texto repleto de riquezas. Hay humor en el tono, que hace que uno lo lea con una sonrisa. Pero al mismo tiempo, se vierte una denuncia hacia el marido que se apodera del cuerpo de Dafne, como un objeto, en especial de su sexo, como si fuese de su propiedad privada. Aunque, no para siempre porque, ella logra liberarse de ese yugo. También, nos das la posibilidad de imaginar un paralelo con la Dafne mitológica, la ninfa que rechaza a los hombres que la persiguen, en especial a Apolo, es más, creo que el nombre de tu personaje es el que nos seduce a buscar los parecidos en ese mito que desata Eros. Y, por último, la hermosa narrativa, la belleza literaria, el talento derramado en el modo de contar de tu estilo inconfundible.
    Isabel, un bellísimo relato, enhorabuena.
    Un cálido abrazo.
    Ariel

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    1. Tú ya sabes, porque conoces mi manera de escribir, que borro más que escribo, originalmente este relato era más largo...como siga abreviando quedarán mis cuentas en "Érase una vez...y comieron perdices". Trato de sintetizar una emoción, o un concepto.
      Un abrazo Ariel, hasta pronto.

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  4. Veo que estás sacando tus viejos relatos y me alegro mucho porque son muy buenos. Me gusta mucho como tratas el erotismo, con esa pizca de sorna que tan bien se te da. Como dice Ariel, estoy segura de que el nombre de Dafne no es casual y que nombres al marido solo como el jardinero tampoco. Casi lo cosificas hasta convertirlo en un objeto sexual. Meno mal que Dafne sabe revelarse. Un beso, Isabel

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  5. Este relato apenas está modificado del original salvo el nombre, que en principio se llamaba Laura, que viene de Laurel, que viene de Dafne...he jugado con el concepto mítico del jard´n prohibido y todo eso.
    Un beso Ana, seguiré poniendo algún viejo cuento, después de la novela me siento un poco agotada... aunque tengo uno empezado...veremos.

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  6. A través del periplo del pubis de Dafne, una historia que en principio no tendría mayor trascendencia, adivino que nos hablas de temas mucho más complejos y de mayor calado.
    El primer párrafo define una postura de consentida comodidad, dejarse hacer, dejar que otros piensen o actúen por una misma. En el segundo tenemos la bendición de la Iglesia y la sociedad a ese rol patriarcal y dominante, ambas complices de ese rol de sometimiento.
    Tercer y cuarto párrafos nos hablan de la monotonía, el hastío de una vida en la que otro lleva las riendas, una vida que se vive supeditada al bien del otro sin tener en cuenta el propio yo.
    Al fin en el sexto y séptimo asistimos a la rebelión ante la posesión, es una época de tensiones y conflictos ante quien no desea perder esa posición de privilegio. Y por fin llegamos al octavo y último, donde tras el esfuerzo llega la tan ansiada conquista de la libertad.
    Tal vez me haya extralimitado en mi análisis, pero creo adivinar una cronología de la liberación femenina condensada en unos cuantos párrafos.
    Un saludo Isabel.

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    1. Ni yo, como autora, lo hubiera explicado mejor Jorge. Un perfecto análisis de una situación de convivencia degradada, el pubis, rasurado o no, es solo una licencia literaria.
      Gracias compañero, me ha encantado tu comentario.

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  7. Y hay que mantener los bosques bien frondosos, ojo, que no te lo está diciendo un cualquiera sino un zorro que sabe mucho de la materia. En custión de bosques, troncos, valles y demás elementos naturalmente tangibles lo mejor es que dejar que sean ellos mismos quienes decidan.

    Que luego pasa lo que pasa: se talan selvas vírgenes para plantaciones de Palma, y la salud de todos los humanos empeora. La mía no, por supuesto, los zorros somos inmunes al aceite de palma, pero nos fastidian mucho el paisaje y se devalúan los cubiles. No puede valer lo mismo una covacha en medio de un bosque enhiesto que una covacha en medio de un siniestro plantación de palmas, es de cajón.

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  8. Pues sí Holden, sin bosques no hay alimañanas (en el mejor de los sentidos), que a fuerza de depilación nos volvemos tan asépticos que olvidamos nuestra esencia salvaje, la que hay que tener en cuenta, nuestra parte más intuitiva, la que nos permite sobrevivir. Como tu dices es de cajón, claro que sí.

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  9. Lo malo de leer los comentarios de los compañeros es que todo lo que puedes decir resulta redundante. Cuando he leído el comentario de Jorge me he quedado impresionado. Me ha parecido tan certero que creo que si el relato fuera mío lo acompañaría siempre de sus palabras. Cuentas con unos comentaristas de calidad, a mí tan solo me queda ratificarme en lo que ellos han dicho con más acierto de lo que yo pudiera añadir. Me ha encantado. Un abrazo.

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    1. Toda la razón del mundo Jose, el comentario de Jorge es impagable y soy afortunado en teneros a todos vosotros como compañeros de Blogs.
      Yo lo que suelo hacer es comentar muchas veces sin mirar los comentarios (lo hago posteriormente si no son muchos), seguramente repito lo dicho por otros, pero no quiero que me influyan a la hora de poner mi propia impresión sobre la lectura.
      Un abrazo Jose, y ¡escribe hombre! ¡Es una orden! :)

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  10. Magnífico Isabel

    Al principio pensaba que estaba ante un relato erótico. Y te hubiera dicho, que original, basar la historia en el vello púbico y el arte de depilación del mismo. Hay hasta tratados sobre ello, ja, ja. Cuando describes con ese humor el momento de la ceremonia (la sonrisa se me ensanchó) estaba pensando que nuestra protagonista, después de todo eso, iba a terminar optando por la depilación láser…

    Pero hete aquí que todo cambió desde ahí. Y el supuesto relato erótico, se transforma en mucho más. En un grito de libertad. En una gran metáfora, narrada con la precisión y genio que siempre demuestras, de lo que nunca debería pasar: ponerle vallas al monte.

    Me ha encantado ese final, con las gotas de agua resbalando por el naciente vello, símbolo del logro, del yugo vencido. Y al final, en lugar de depilación brasileña, habrá que decir, “Qué bello es el vello”, ja, ja

    Erotismo, humor, sensibilidad y fuerza. Todos los ingredientes calculados en su justa medida y condimentados con un eficaz manejo del lenguaje, han dado un producto perfecto. Me encanta, de verdad. En todos los sentidos. Un placer de lectura Isabel.

    Un beso muy grande

    PD Ya he imprimido (o impreso, como dicen ahora) los capítulos de Villa Herbania. No son muchas páginas, ya te contaré

    PDD Casi que también prefiero comentar antes de leer los comentarios de otros, porque si no…

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  11. A mi me gusta más el vocablo imprimido, será que soy una dinosauria jjeje...oye, que bueno que te gustó, lo cierto es que sabes leer, no eres un vuela ojos, lees con atención y calma, que es lo menos que nos merecemos TODOS los que intentamos contar historias, así que te agradezco tu valoración y comentario Isidoro.
    Un placer contar contigo y el "elenco" de buenos compañeros que tengo la suerte de tener.
    Hasta pronto.

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  12. RELATAS CON UNA SOLTURA ABASALLADORA, ASÍ COMO LO HACE MIRELLA.
    ABRAZOS

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  13. Gracias Reltih. Es verdad que Mirella escribe muy bien.

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