Páginas vistas en total

martes, 1 de agosto de 2017

I El grumete (piratas y corsarios)


                                                 





                            I EL GRUMETE




     Retira la estera donde duerme en un rincón protegido de cubierta. Desayuna galletas secas, ajos y pescado. Con la primera luz comienza la faena: achica el agua que durante la noche hizo la nao, engrasa con sebo los dieciséis cañones y luego trepa por los obenques del palo mayor, le encanta hacerlo. Entre el de mesana y las líneas oblicuas de cabos otea las Islas Salvajes que dejan a la izquierda, separada la escuadra de sus abruptas costas.
     A media tarde tiene hambre. Se acerca a la lumbre donde arden al descubierto los calderos de hierro. Ya la carne salada escasea, las alubias guarecidas en la parte más seca de la nave enmohecen y se pudren. Su joven cuerpo reclama más comida. Rechaza las uvas, higos, pasas, miel y almendras, pero no puede resistirse al aroma que envuelve el castillo de proa de los últimos capones espetados sobre ascuas con que Hawkins obsequia a Drake, postrera cena antes de invadir la Gran Canaria. 
     El cocinero le guarda algo de comida, como moneda de pago reclama una caricia. Con el aguardiente y, casi borracho, olvida que es un hombre, aunque su aún atiplada voz dice que no, lo dice también el bozo rubio de su mejilla.
     Entretiene los claros ojos en el perfil nacarado de una nube que envuelve al sol del ocaso. Su lengua empuja una rima y no sabe el muchacho de donde le vienen las palabras que inventa. Practica el nudo de lazo corredizo, el de as de guía doble, el portugués y el español. El de mariposa se resiste.
     La sirena del mascarón, policromada erecta, es tan dulce de imagen que todo huye: las manazas del cocinero; la disputa por el cambio de guardia del timonel, o del guía; la hediondez del galeón y el mal francés que pinta orate en los ojos de algún hombre. Coloca las manos en forma de cuencos e imagina que los pechos de madera encajan en ellas. Cede la diosa de su altar de proa, se acerca al muchacho. Sueña o ensueña.
     La misma derecha que rozó los yertos senos enrolla ahora la cuerda sobre el cuerpo de la peonza, y tira, y lanza. Se difuminan los colores en el rápido giro del trompo que baila sobre la cubierta.
     El grumete juega. Solo tiene doce años, puede que trece.

















20 comentarios:

  1. Cómo me ha gustado este grumete. Solo un niño y ya que vida tan dura. Emociona ver cómo se evade de su triste destino soñando y cómo sigue disfrutando con juegos de niños. Precioso, Isabel. Un beso muy grande

    ResponderEliminar
  2. A pesar de todo solo es un niño, así es.
    Gracias querida Anita, un beso.

    ResponderEliminar
  3. Te felicito por las expresiones exactas que se refieren a las partes de un galeón, hiciste un exhaustivo trabajo de investigación.
    También me gusta como dentro de la jerga marinera aparecen fragmentos muy poéticos y con el personaje del grumete el lector se encariña de entrada.
    Presiento que la continuación de la historia será mucho más dura.
    Un enorme abrazote, Isabel.

    ResponderEliminar
  4. Me alegro Mirella de que le hayas pillado cariño al grumete, eso pretendía. A ver que pasa...
    Abrazo grande compañera, mil gracias.

    ResponderEliminar
  5. En sólo unas pocas líneas trasladas y seduces, es tal la capacidad que tienes como cuentacuentos. Transcurre el pequeño relato con la fluidez que te dan las palabras bien elegidas, las imágenes tan visuales y la mezcla (maravilla y verdadera esencia de todo) tan bien cocinada entre la dureza y la belleza. Es sólo un niño, y sin embargo en su dificultad y dureza se maravilla con el olor de la comida o con el imaginado néctar de los pechos de la sirena inerte. Y, en su fascinación, nos arrastras como lectores, haciendo que no podamos esperar a volver a vestirnos con los ojos del grumete, descubrir su mundo.
    Como siempre, eres una inspiración.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que creo que me pasa lo que a tí, querido Alejandro, que si no me creo al personaje (pienso en tu Rosalie), la historia me queda falsa o vacía. No me vale solamente que esté bien documentada (necesario), tengo que sentirme implicada, aunque si se tratara de una novela este tono semi lírico es difícil de mantenerlo a largo plazo, para los relatos cortos funciona mejor, o para algún pasaje de algún capítulo.
      Lo que me dices, todo lo que me dices, es reconfortante Alejandro, que lo sepas.

      Eliminar
  6. Hola Tara!! Qué buen relato, amiga. Me hizo acordar a los libros de aventuras y a las películas. Está contado con mucha humanidad. El grumete se hace gigante en los ojos y en los sentimientos del lector.
    Me gustan mucho este tipo de historias. Me conmueven, me llenan de fantasía.
    Un abrazo grande!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Te conmueves y llenas de fantasía? ¡Perfecto! ¡Qué bien Simón!
      Un abrazo de los grandes.

      Eliminar
  7. Qué bien pintado que está este grumete. Y todo el galeón entero se ve fascinante porque es cierto que una frase tras otra lo va describiendo, va mostrando los detalles, y todo de la mano de los movimientos y quehaceres que le tocan a este chico, de quién hasta dudamos, de que sea un hombre cuando crezca, a no ser por la incipiente pelusa que le provee la adolescencia sobre su mejilla.
    Y al parecer estamos en el año 1595, más precisamente poco antes del 4 de octubre, si la enciclopedia no se equivoca, y si la autora no dice lo contrario, con un Drake decidido a atacar y un Hawkins que no tanto, pero que al final terminarán intentando la toma de la Gran Canaria siendo en pocas horas rechazados por las fuerzas de la isla. Fenómeno, que los ingleses se encargaron, por esos tiempos, de experimentar en otros sitios, y que de un modo u otro se han popularizado siglos después en las páginas de los libros de historia escolares, y porqué no, también en los libros de piratas que hemos leído fascinados cuando fuimos niños.
    Un encantador cuento, Isabel, en donde haces gala de una prosa de maravilla que da gusto leer. Para disfrutar a pleno abriendo muy grande los ojos. Felicitaciones.
    Ariel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Justo en el Piratas y Corsarios II cuento sobre este episodio Ariel. Tienes la buena costumbre de documentarte por tu cuente, pues supongo te entra curiosidad curiosa jeje

      ¡Ehhh...Ariel!!!! Cierre usted los ojos que ya terminó el cuento.

      Hasta pronto mi amigo.

      Eliminar
  8. Como siempre, el vocabulario y el tono preciso para el contexto del relato. Tanto, que voy a tener que sacar el diccionario para entender bien muchas de las "palabras marineras."
    Mira que no soy mucho de piratas ni grumetes, pero el punto fuerte de este cuento es que no solo se centra en la aventura y la emoción, temas predilectos de este estilo literario, sino también en las propias circunstancias personales e incluso emocionales del joven grumete, dando así una perspectiva más profunda.
    Un abrazo, Tara.
    PD- Tienes una fuente inagotable de imaginación.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si solo contara de historia pura y dura, sin el factor humano, sería una enciclopedia.
      Me alegra que te gustara el grumete Sofía. Gracias reina. :)

      Eliminar
  9. Yo también he tenido que buscar el significado de alguna palabra en un diccionario virtual, pero confieso que cuando el número de palabras raras se mantienen en un margen razonable es algo que me agrada. Esto habla bien de tu labor de documentación, tanto en lo que a términos marineros se refiere como en el aspecto histórico, que ya sabes que me gusta. Por lo demás es un texto muy descriptivo que nos introduce en una historia que promete ser interesante, donde además aprovechas para mostrarnos la crudeza de la vida a bordo en esa época en contraste con la vitalidad y los sueños del grumete. Esperamos la continuación a ver que nos traes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espero no haberme pasado con las palabrejas Jorge.
      En el próximo episodio (tranqui...solo son tres), contaré de aspectos más concretos de la invasión a Gran Canaria...espero no aburrir mucho.
      Un fuerte abrazo Jorge.

      Eliminar
  10. Hola Capitana, ya se calmó la tormenta mi proveedor internet TelMex y Blogger de Google [i](ojalá y no sea otra intermitencia y ya dure)[/i], por fin vuelvo a dar lata comentando tu Blog. Esperando los próximos episodios y besitos,
    el Grumete

    ResponderEliminar
  11. ¡Qué bien grumete, por aquí te espero!
    Si ya sabía yo que te las ingeniarías jeje
    Tu Capitana.

    ResponderEliminar
  12. Mi padre fue niño barco en un tiempo terrible en el que tenía que llevar dinero a su tía con la que vivía pues quedó huérfano, ya sé que es tan solo una coincidencia con tu personaje que marcaría también un destino, un encuentro permanente con la mar.

    Escribes muy bien, Tara, con fluidez, documentada.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Casi todos los que vivimos en la costa tenemos alguna historia relacionada con el mar, parientes o amigos marineros, eso nos pasa por ser "costeros".
    Hay una canción que me encanta del grupo canario "Los Sabandeños" titulada "Somos costeros", y parte de su letra dice así:

    SOMOS COSTEROS, ARRIANDO VELA
    LARGANDO AL VIENTO LA RUMANTELA.
    HOY NO CANTAMOS
    ¡SARDINAS FRESCAS!,
    HOY PREGONAMOS
    ¡VIVA LA FIESTA!
    ¡SOMOS COSTEROS!

    Muchas gracias Francisco, por venir y leer.
    Un abrazo de los grandes.

    ResponderEliminar
  14. Me puse a navegar y encontré un barco con este grumete, que a pesar de sólo preocuparse por comer, Lidia con mentes con intenciones perturbadoras.. que vendrá ahora, ya quiero leerlo!.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues muchas gracias Gaby R. ya estoy perfilando el II... a ver que pasa con los piratas.
      Saludos cordiales Gaby

      Eliminar