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domingo, 15 de octubre de 2017

Mama don’t go








                                                   Mama don’t go

    

     Al sepelio acudió mucha gente. Mi padre y yo, después de tan larga ausencia no recordábamos a casi nadie, sin embargo nos mantuvimos firmes; en cambio el abuelo, ¡tan querido y respetado!, no paraba de estrechar manos y recibir abrazos de condolencias por la muerte de su hija, y a mí, a su único nieto, me presentaba a todo el pueblo.
     Entre los tres sumábamos una sombra.
     La boca del oficiante hablaba de una mujer desconocida. La modulada voz navegaba por la nave pronunciando a una amante esposa, madre e hija querida.
     —No se puede reducir a una mujer en virtudes teologales —murmuró algo molesto mi padre.
     Al final me besaron por riguroso orden social: la señora marquesa, el alcalde, el boticario…, todo el mundo invadió mis mejillas.
     Pasé aquella tarde en la que fue habitación  de mi madre y en la que no había ya casi nada que hablara de sus gustos juveniles, ni siquiera libros, solo un camisón blanco que, al olerlo, pareciome sentir su esencia apuntando que el pareciome, aunque es correcto, solo lo utiliza los escritores rancios y ampulosos.
     — Venga, a cenar —interrumpió mi padre las ensoñaciones —date prisa.
    El abuelo me preguntó si estaba cansado.
     En la sobremesa se puso a contar sobre el dichoso teatro, lo que más le gustaba, porque como fue tramoyista le interesaba todo lo que ocurría detrás de cualquier escenario, incluso en las trastiendas de las iglesias. Contaba que había una, la del Corpus Christi, donde cubrían a un Cristo de bronce con un lienzo que hacían descender con un mecanismo de poleas y maromas. Descorrían velos bajo los humos del incensario mientras se iluminaba la nave central poco a poco, como si el mismísimo Dios descendiera de los cielos.
     —Una puesta en escena muy efectista —comentó mi padre.
     Mi abuelo hacía maniobras de palabras, no se si para distraerme o para llenar el silencio de la casa. Hablaba y hablaba y yo lo único que quería era llorar, así que para no derrumbarme escapé del comedor con la excusa de que sí, de que estaba cansado.
     Ya en el cuarto puse uno de sus discos de vinilo en el caduco pick-up y escuché la canción que tanto le gustaba a ella, y me pareció, o pareciome, que traducía mis sentimiento con el vuelve a casa mamá, ven, vuelve, no te vayas.

          Mama don’t go
          Daddy come home
          Mama don’t go
          Daddy come home…














38 comentarios:


  1. ¡Qué triste es la muerte, Tara! No sé si vale la pena vivir para tener que pasar por ese trago, pero sé que perdemos algo de nosotros con cada persona que se nos muere. Se suele decir siempre que alguien era muy bueno, en este caso intuyo que era simplemente verdad y no llevado por la tristeza del momento.

    Tienes un léxico riquísimo, Tara, hay ciertos campos en los que me hubiera gustado haberme metido y no lo hago porque soy consciente de mis limitaciones ¿Para qué quiere un poeta tener léxico? Lo necesita aún menos que el cerebro.

    Me ha gustado mucho, Tara, te has metido en un tema de suma importancia y lo has resuelto con sentimiento y con clase.

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  2. La muerte es un tema recurrente en muchos de mis escritos. Los abordo de formas diferentes, a veces hasta con humor y ligereza y otras, me meto a fondo o a lo hondo. La verdad es que no se la razón, supongo que me obsesiona la idea de la muerte.
    Muchas gracias Francisco, me encantan tus comentarios, y no solo a mis relatos.

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  3. La muerte nunca es alegre, pero no se me ocurre una más triste que la de una madre. Me pregunto por qué en esos momentos en los que no te apetece nada, tiene que haber tantos "ritos sociales" que cumplir. Quizás un día desaparezcan y cada uno pueda enterrar a sus muertos como prefiera, incluso en la más completa soledad y sin pronunciar una sola palabra, pero de momento parece algo lejano.

    Tu relato me ha hecho reflexionar, Tara. Una buena historia de sensaciones y sentimientos bien transmitidos. Enhorabuena :)

    ¡Un abrazo!

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  4. Gracias Julia.
    En todas las civilizaciones, pasadas y actuales, hay y seguramente seguirá habiendo ritos para despedir a los que se van.
    Pese a todo, la muerte es un acto único y solitario, aunque en ocasiones se puede ayudar a morir.
    Bueno Julia, ya escribiré otro día de cosas más alegres.
    Un abrazo compañera, muchísimas gracias por venir a leerme.

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  5. Gracias a ti Betty, por leerme siempre. Un besazo.

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  6. Las emociones se desencadenan luego del suceso final de la muerte de la madre, y son tan diversas en el relato como en la vida real. Y entre ellas, la congoja que el muchacho no puede disimular, creo que es la que más enriquece el cuento, porque aparece por debajo de la pátina de los otros personajes, casi al final, en el retiro del cuarto y acompañado por la canción del recuerdo.

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  7. Gracias Ariel, procuro contar desde la contención.
    Un abrazo querido compañero.

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  8. Qué difícil es afrontar el dolor de la muerte porque se manifiesta de forma diferente en cada uno. A mí me ha parecido que pocas escenas expresan mejor el vacío y la soledad que te deja como ese oler el camisón blanco. Te felicito, Isabel, por este relato y por el tintero de plata. Un beso muy grande

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  9. Muchísimas gracias querida Ana.
    A ver si te animas a concursar compañera.

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  10. Por los breves datos del comienzo, deduzco que el protagonista, un niño o un adolescente, y su padre no vivían con la madre y van al pueblo para su sepelio. Allí se ejecuta el ritual establecido, palabaras y actos vacíos.
    El abuelo tampoco manifiesta el dolor y se esconde detrás de anécdotas, para evadirlo. Por fin el protagonista se aleja de la parodia de lo convencional y busca el recuerdo de su madre en los discos de vinilo y la llora como él desea.
    Triste, pero me gustó mucho, Isabel. ¡Felicitaciones por el Tintero de Plata!
    Un gran abrazo.

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    1. Buena traducción.
      Muchas gracias Mirella, lo dicho, anímate tú también a concursar ¿vale?
      Besos.

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    2. Por ahora no puedo porque estoy con la Historia de Piera.
      Gracias por animarme, Isabel, veré si para cuando termine tendré algo escrito.
      Besos, linda.

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    3. Según las normas del concurso TINTERO no importa que sea un relato que ya tengas escrito, siempre que lo subas de nuevo. Venga Mirella...:)

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    4. Hola, Mirella! Me pongo en medio como los jueves. Solo se requiere que subas el relato a tu blog en el mes de la convocatoria, puede ser uno antiguo no es preciso que sea inédito. De lo que se trata es de pasarlo bien, conocernos sin que suponga una sobrecarga a nuestra actividad bloguera. Un abrazo!

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    5. David, Isabel, son dos los motivos por los cuales no lo hago ahora:
      *No quiero cortar la continuidad de la historia de Piera intercalando una publicación distinta.
      *Tampoco puedo comprometerme a leer con atención, y como corresponde, los otros textos para puntuarlos. No me alcanza el tiempo porque estoy rehaciendo los últimos tres episodios de Piera.
      En cuanto termine con la publicación (primera semana de diciembre), buscaré algún cuento y me uniré gustosa al concurso.
      Gracias amigos por el incentivo.
      Besos.

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  11. Una historia triste pero no tanto. El hijo de la difunta debe tener una maraña de sentimientos en el alma. ¿Desde hace cuánto no la veía? Y ya no la habrá podido ver con vida, o se habrán visto en otro lado, que ella lo hubiera visitado. Pero por la elección de la canción me inclino por la primera opción. Qué sentir por alguien por quien se supone que debes sentir un dolor inmenso pero quien quizá no era dueña de tu amor.
    Me ha gustado mucho Tara.
    Abrazos.

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    1. ¿Desde hace cuánto qué no se veían preguntas Gildardo? no lo sé, es ficción, lo dejo a criterio del lector.
      La mítica canción del Gran John Lennon es el detonante y la excusa para contar sobre una ausencia.
      Recurro, como los actores, a experiencias personales de otras muertes de seres queridos para imaginar el dolor que se puede sentir, que se siente.
      Gracias Gildardo, un abrazo compañero.

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  12. Hola Isabel!! Creo que la mayor tristeza es el desconocimiento que había entre los protagonistas y que se ven ahí, reunidos frente a la muerte, como desconocidos hasta de la muerta.
    Y por supuesto, el sentimiento final del protagonista, cuando ya la cosa no tiene remedio porque no hay vuelta atrás.
    Es un relato contado con distancia, más bien crónico, como son las circunstancias que cuenta.
    Un abrazo grande!!

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    1. Sí, es posible lo que dices Simón, sobre la tristeza y lo definitiva que es la muerte. Es un escrito, que como decía al principio la compañera Julia, no puede llevar a todos a la reflexión. ¿Quién no ha perdido a alguien que se quería... o se tiene miedo a perderlo?
      Es un sentimiento triste, claro.
      Un gran abrazo amigo Simón.

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  13. Regreso a tratar de corregir mi falta de reconocimiento a la gran escritora que eres. Te he dejado el comentario a este cuento y no te he dejado por escrito mi enhorabuena por haber conseguido el segundo puesto en el concurso correspondiente a septiembre del "Tintero de Oro".
    Veo que tu trofeo luce de maravillas coronando la página.
    Isabel, que sepas que me pone muy contento que tu cuento haya sido elegido, y que te admiro mucho, compañera.
    ¡FELICITACIONES POR TU TINTERO DE PLATA!
    Ariel

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    1. Estoy muy contenta Ariel, es la primera vez vez que me dan un premio.
      Y también te admiro mucho Ariel, y te aseguro que no lo digo por corresponder, es lo que siento.

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  14. Un relato maravillosamente escrito, salido de una pluma y de una mente privilegiada. Historias como esta las hemos vivido a nuestra manera, con la pérdida, la ausencia irreparable como telón de fondo. Has sabido darle ese toque "costumbrista" propio de un buen escritor. Enhorabuena.
    Un abrazo.

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  15. Muchísimas gracias Josep, me alegra que vengas a leerme compañero.
    Abrazos.

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  16. Hola Tara, uf, puedo contarte tanto y decir tan poco, raro verdad, es que solo me fluyen sentimientos... Bueno que hoy por fin llueve en mi tierra, huele a champiñón en acera reseca por el verano. Tu relato es emotivo, esa frase "los tres sumábamos una sombra" triste pero esa vuelta de tuerca del abuelo con sus recuerdos de tramoyista, bien, genial me ha encantado, aunque la soledad siga presente. Chica da gusto descubrir buenas letras. Gracias. Un abrazo

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  17. ¿Ves como sabes contar Emerencia? no te limitas a decir llueve y huele a tierra mojada o hierba fresca, nooooo..dices: a champiñó en acera reseca por el verano. Eso es saber mirar, oler, y contar, ¡sí señora!
    Bueno, qué bien que te hayas emocionado, es de lo que se trata, de que sintamos empatía y hasta osmosis con los personajes y situaciones que exponemos.
    Muchísimas gracias Emerencia (por cierto, me niego a minimizar tu original y hermoso nombre en eme)

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  18. Triste realidad la que nos traes en este relato, Isabel. No es fácil que a quienes leemos nos acompañe esa sensación de abandono durante la lectura, esa capacidad para crear este tipo de emociones hay que reconocértela, especialmente en relatos que tocan el tema de la muerte como alguno más que te he leído (me viene a la mente aquel del cementerio que iban a urbanizar). De acuerdo con el apunte de Eme respecto a la frase "los tres sumábamos una sombra". Un saludo.

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    1. Por cierto felicidades por ese Tintero de plata que luce tan bien en el margen del Blog :)

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    2. Hola Jorge, sí, ya sabía yo que cuando leyeras te fijarías en esa frase.
      Te refieres al cuento del "Cementerio de San Dionisio"

      http://alzapalabra.blogspot.com.es/2017/05/el-cementerio-de-san-dionisio.html

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  19. ¿Has visto que chulo me ha quedado el Tintero de plata? :)
    Gracias Jorge

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  20. Hola, Isabel! Bueno, lo primero. Te luce de maravilla el tintero de plata en el blog. ¡Enhorabuena! ¿Ves? Y dudabas de la acogida de la historia de un árabe.
    Bueno, en cuanto a este relato o, creo que le queda mejor, lienzo de emociones simplemente decir que se transmite tanto en los personajes como en los lugares y estancias esa sensación de pérdida. Alguien dijo que en el fondo solo existen dos temas: la vida y la muerte. Todo lo demás son maneras de llegar a ellos. Un fuerte abrazo, Isabel! A ver con cuál participas este mes!

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    1. Muchísimas gracias David. Gracias por la felicitación. Sí tenía mis dudas con el cuento del morito escalador, infravaloré la sensibilidad de mis compañeros.Estoy muy contenta, y aunque te lo he dicho ya en varias ocasiones, no me canso de darte las gracias por el esfuerzo que haces por unirnos a todos. ¿De dónde sacas tanto tiempo compañero?
      Un abrazote de los grandes grandes.

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  21. Hola Isabel, acabo de saber de ti por tu comentario en mi blog y me he pasado por el tuyo para "conocerte" in situ. Me ha gustado mucho el texto con el que has ganado el Tintero de Plata, aprovecho también para darte la enhorabuena, en esta ocasión el tema de la pérdida lo tratas desde la perspectiva del hijo y creo que has acertado en describir la confusión y el estado de shock que le provoca la muerte de su madre. Tanto es así que se detiene a dirimir asuntos tan triviales en un momento así como la pertinencia de un uso lingüístico anticuado... Encantada de tener noticias tuyas, te seguiré a partir de ahora para estar al tanto de tus publicaciones. Un abrazo

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  22. Muchísimas gracias Eva. Estupendo que seamos compañeras. Un fuerte abrazo y hasta pronto.

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  23. Hola Tara,
    En el momento que puso uno de los discos de vinilo y escuchó la canción que tanto le gustaba a su madre, pudo despedirse de verdad y corazón. Qué triste debe ser cuando todo tu alrededor no llora una muerte, y la ensombrece con saludos y condolencias vacíos de estima.
    Es un relato triste, pero con un bonito y pacífico final, por lo menos para el chico.
    Un besazo, enorme.

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    1. Muchas gracias Irene. ¡Qué bien lo has entendido!

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  24. Muy significativa y hermosa, esa frase metafórica donde se aprecia la intensidad emocional del vacío de esa pérdida humana, como una madre, que junto al padre y el hijo suman ahora una sombra.
    Una historia repleta de dramatismo, donde los sentimientos o emociones a flor de piel flotan en el ambiente enrarecido de tristeza y soledad... Y donde un camisón blanco representa la fatalidad de ese instante, donde la muerte cobra mucho más realismo para su hijo.
    Coincido también en que esas "puestas en escena" durante las ceremonias religiosas, donde a veces además de la pomposidad, bajo mi punto de vista se une a cierto tufo macabro.
    Un final conmovedor donde la escena de ese pick-up en marcha, repitiendo insistentemente ese estribillo tan evocador, nos empaña los ojos de lágrimas.

    ¡Felicidades, Tara o Tilma, me encantó!

    Un abrazo fuerte.

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    1. ¡Cuánto me alegra que te haya gustado Estrella!, ya sabes que los que escribimos no estamos completos sin un lector o lectora atento.
      Te cuento lo que significa Tara o Tirma
      Tara es una figurilla descubierta en una cueva de terracota de los tiempos de antes de la conquista canaria y se cree que representa la fecundidad (yo la imagino creativa), y Atis-Tirma es el grito guerrero de los aborígenes guanches o canarios que se suicidaban tirándose por un barranco antes de perecer a manos del fierro del conquistar.
      Un abrazo fuerte fuerte Estrella.

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