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sábado, 28 de octubre de 2017

Manifiesto






                               Manifiesto




     

     Soy un ombligo teócrata, una primerísima persona, un dedo acusador, quien habita en la mente del censor, cuchillo, tijera y fuego.
     Fui Torquemada, martillo de los herejes, Inquisidor General de las Españas por la gracia de Dios, amén.
     Soy el cura que incitó, y el barbero que quemó los libros de caballería del hidalgo don Alonso Quijano… más de cien libros grandes y unos cuantos pequeños. Quien no tembló con la nana de las cebollas, con la tuberculosis de Miguel Hernández, con su reja y con su muerte.
     Soy jorobada y nocturna. La aludida de Lorca condenada a vaga astronomía de pistolas inconcretas.
      No soy un cielo estrellado.
     Soy la sombra del 30 de agosto del 80 en Buenos Aires, y en el año 33, en Berlín, ahogué las palabras de los judíos, sodomitas, lesbianas, pacifistas, gente no aria-germana de mal vivir y peor pensar. En Florencia fui Savonarola, la hoguera de las vanidades en la que quemé el kool de los ojos de las ciudadanas, quien prohibió los adornos, los peines repujados de plata, la música, el amor fuera del seno de la iglesia, la alegría de vivir, las palabras de Petrarca, una Venus de Milo apenas velada y aquel comentado boceto de Miguelangelo que enseñaba atributos.
     No soy luna, ni luz.
    Soy oficiosa oscura, una hipócrita revestida de apología. Soy secesión. Prosopón. Máscara griega.
     En cualquier rincón del mundo acecho buscando alimento para las llamas. Soy la mano ígnea de un pirómano. Hongo que crece en las sombras. Husmeo a quienes son diferentes a mí: a un negro, a una virgen renacentista, a una música No Wagneriana, a un pensador, a una fórmula matemática, al sudor del amor sin consagrar, a un concepto filosófico, a una columna griega, a una emoción fuera de la norma establecida, a una vacuna, a una rata, a un pensamiento existencialista, o a una puta.
     No soy amanecer, ni esperanza, ni horizonte.
     Sí soy experta en reducir la esencia del  ser humano.
    Soy quien bate alas cuando te señalo, la guardia negra, una camisa azul, quien sospecha de ti, un libro quemado, lengua de fuego, una escupidera, una ojeadora de indicios pecaminosos, un discurso vacío.
     Soy la temperatura idónea para que arda el papel a 233º C.
     Soy superior a ti, a ti, y a ti.
     Soy la intolerancia.