Páginas vistas en total

lunes, 10 de abril de 2017

Mi ángel de la guarda, mi amarga compañía







   Mi ángel de la guarda, mi amarga compañía



   Cuando intento rememorar lo sucedido en aquel corto viaje de fin de semana solo recuerdo retales inconexos colgados de mi inestable memoria.

   Mi marido conducía, la suave música de Satie me adormeció, cuando desperté parecía que rodábamos entre algodones. La espesa bruma homologaba contornos: la gasolinera que dejamos a la izquierda, la torre de una iglesia, la vereda bordeada de pinos, el perro que asomó de repente sin que pudiéramos evitar atropellarlo.

   En el parador comprobamos contrariados que la habitación reservada desde hacía semanas estaba ocupada, nuestra habitación con vistas al escarpado barranco, la misma de nuestros primeros encuentros furtivos antes de casarnos. No, no queríamos otra, ni siquiera la suite que nos ofrecía el aséptico recepcionista con un sí señor, no señor, lo siento mucho señor, tan profesional por fuera y antipático por dentro. Tenía mal carácter, lo supe como si el hombre fuera transparente, también vi el coágulo obstruyendo el viaje de la sangre en su último recorrido hacia el corazón unos segundos antes de que se derrumbara sobre el mostrador. Junto a él una sombra.

   Sacaron los cadáveres sin escándalo por la puerta de servicio, ni siquiera la ambulancia hizo sonar su sirena para no alarmar a los huéspedes.
   Al final nos dieron nuestra habitación, la número 13, la mujer que la ocupaba sufrió un aneurisma cerebral, ¡qué pena!, ¡tan joven! Aprovecharon la misma ambulancia.
   —Un dos por uno —bromeó mi marido, tenía un humor negro extremado.
   Ya en el cuarto pedimos que nos subieran una ligera cena fría; nos la sirvió una camarera silenciosa y eficiente. En su tráquea dormía una mariposa no mayor de cinco centímetro con las alas desplegadas. Nos dio las gracias por la propina generosa con voz ronca abriendo mucho sus ojos saltones. Me dio náuseas mirar el demonio negro de su garganta, un bulto que terminará matándola más pronto que tarde.
   Cuando era pequeña podía ver a la gente por dentro, también creía que un ángel oscuro venía a verme todas las noches y de todas las maneras posibles se metía en mí, con violencia algunas veces, con dulzura las más. Al poco tiempo alguien enfermaba y a veces moría. Cuando menstrué casi a los quince años dejé de soñar con él. No quise contarle nada a Jaime de estas nuevas visiones, tenía la esperanza de que se tratara de episodios aislados.
   Hacía tiempo que no lo hacíamos así, de frente, mirándonos a los ojos, en silencio y con ternura. Muy despacio. Hice todo lo posible por no pensar en la pequeña protuberancia del tamaño de una nuez agazapada detrás de su uretra, ni de las malditas células navegando por la corriente sanguínea, ni en sus huesos invadidos por las sombras, ni en el terrible sufrimiento que le esperaba. Una muerte larga, oscura y lenta. 
   Por la mañana se soltó de mis piernas agotado y feliz, quería hacer fotos desde el balcón a la pared del roque con la luz rosada del amanecer, los retazos de niebla como gasas velando los encrespados barrancos.
   Le abracé desde atrás. Fue muy fácil.
   Esta vez no hubo discreción, la guardia civil tuvo que bajar a la sima a rescatar el cuerpo de mi marido, uno de los porteadores le lloraba el ojo izquierdo. Pronto quedará ciego. Ya no se si anticipo, o provoco. Ya no se casi nada.
   Hicieron muchas preguntas, a mí y al director del hotel, resultaba alarmante tres muertes en tan corto espacio de tiempo. Las autopsias de los cuerpos corroboró las enfermedades pronosticadas por mi ángel con un solo golpe de ala. 
   Me estoy volviendo loca, procuro no mirar a la gente, no salgo de casa ni recibo a nadie. Cierro los ojos y otra vez sueño con el ángel, una y otra vez, y otra vez y otra. Viene a verme y me incita y me excita como nadie nunca lo ha hecho. El muchacho del supermercado que trae la compra, un joven con toda la vida por delante, sólo conoce mi voz y mis manos. Mis pocos amigos aporrean la puerta pero no abro, no quiero ver a nadie, a nadie. 
   Luego todos dejaron de venir.
   Ahora estoy confinada en la unidad de psiquiatría con vigilancia extrema. Veo formas vagas, crecen y se expanden como pájaros negros, si pudiera me cosería los párpados. Se por los pasos de una enfermera de su problema de cadera, por el aliento de la otra de la acetona que padece, a través de la pared escucho los estertores de la paciente de la habitación de al lado, el hospital es un cementerio de gente que agoniza, y yo quisiera morir, es lo que más deseo, sin embargo, no me suelta mi demonio, mi amado ángel de la guarda, mi amarga compañía, quien me muestra la agonía final de los demás y a mí me mantiene viva.
   El doctor especula sobre mi patología y sobre mis supuestas fobias. Vuelve a reafirmar el disparate de que llevo interna diez años, afirma que nunca he estado casada, dice que no salgo de la clínica mental desde hace una eternidad,¡pobre imbécil!, aún no sabe lo que tiene escondido en su pulmón, no sabe que acabo de condenarlo con mi mirada.





54 comentarios:

  1. He viajado hacia el interior del cuerpo del personaje que es contado por el narrador que lee lo que ha escrito la autora. Me pregunto si he atravesado estas distancias porque quise mantenerme lo más alejado posible de ella o de su ángel, o de su mente. Ese universo mental que sueña, o delira, o, efectivamente, pronostica la muerte o la decreta.
    He quedado atravesado por pensamientos siniestros después de leer este texto. Tiene una aureola que lo abarca, un halo que rodea la locura de su núcleo. Un relato estremecedor y, ¡cómo es posible!, hermoso.
    Isabel, eres magnífica narrando.
    Un abrazo.
    Ariel

    ResponderEliminar
  2. La verdad es que no se en que tipo de registro encuadrarlo, aunque a mi la verdad es que me da igual como catalogarlo, lo importante es que te haya "tocado" el clima que he pretendido, y al parecer Ariel, por lo que me cuentas, lo he conseguido ¡Qué bien Ariel!Gracias y un abrazo...sin empujón por el balcón :)

    ResponderEliminar
  3. Debería contratarla la Seguridad Social en vez de comprar tanto escáner. Le saldría más barato y sería más eficaz. Es increíble, Isabel, cómo puedes escribir historias tan diferentes sin perder tu sello tan personal.

    Un beso, Isabel, y mi admiración

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oye... que buena idea... calla calla que con tal de recortar presupuestos la S.S. capaz son.
      Muchas gracias Ana, yo también admiro tu esfuerzo, sensibilidad y capacidad para montar historias, además de ser una buena y atenta lectora de tus compañeros (nuestros)
      Un cariñoso beso.

      Eliminar
  4. He disfrutado mucho el texto. ¿Quién dijo que todos los ángeles deberían caer del cielo? ¡Qué relato más escalofriante y bien contado! Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bien que hayas venido a leerme Fritzy, y además que te haya gustado el relato. Isidoro Arias Valcárcel me habló muy bien de tu blog, he estado leyendo algunas de tus cosas pero me resulta imposible comentar algo en él, no se si por mi incapacidad o porque se necesita permiso para poder acceder a él. Lo intentaré de nuevo Fritzy

      Eliminar
  5. Hola Tara,
    Muy bueno el relato, lo que empezaba como una escapadita de fin de semana acaba convirtiéndose en una espeluznante detección de enfermedades mortales.
    He pensado en esa pobre mujer y su incapacidad para detener esas muertes que se avecinan, después el final me ha dejado pensando, ¿todo estaba en su imaginación o en su locura? Y después de forma magistral vuelves a dejar la puerta abierta a que pensemos lo que queramos con esa enfermedad mortal que le augura al psiquiatra. ¿Es posible permanecer cuerdo cuando su mirar puede enfermar a otros o diagnosticar la muerte próxima?
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya somos dos Conxita, a la que nos gusta los finales abiertos y que el lector imagine posibles interpretaciones.
      Leyendo tu perfil el otro día leí que eres profesional de la "psi", así que tu opinión en este sentido es determinante.
      Un saludo compañera, y muchas gracias.

      Eliminar
  6. Tremendo, Tara. No solo la historia, que es escabrosa; tampoco la originalidad del argumento, que lo es. Lo que destaco es la forma de contarla. Sumerges al lector en la locura, o no de la protagonista. Nos haces dudar de lo que ella percibe o provoca, de su historia real o inventada... Es decir, nos desconciertas, nos generas dudas, como sucede en la mente de la protagonista. Transmites con la narración esas sensaciones que ella sufre, esa realidad inconexa, deslabazada, que comienza en una escapada y termina en el manicomio, ¿o tal vez nunca salió de allí? FANTÁSTICO RELATO, así, en mayúsculas. Un abrazo!

    ResponderEliminar
  7. Lo primero que me llamó la atención al terminar de leer fue que estuviera clasificado como "extrañas aves del paraíso", yo creo que es un relato de terror en toda regla, género por cierto del que no creo haberte leído nunca nada antes. Y desde luego consigue generar ese efecto de angustia y miedo típico del género. La perspectiva cambia a medida que se avanza, donde había una feliz escapada de fin de semana pasamos a una espiral de muertes y locura que nos arrastra hacia un final donde dejas abierta con acierto la posibilidad de que la historia tenga cierta conexión con la realidad o esté sólo en la mente de la protagonista, o lo que es mas aterrador, que ambas opciones tengan algo de verdadero. Terrible la perspectiva de vivir con un "don" así, sin duda debe conducir a la locura. Abrazos Isabel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Genero duda, dices David. De eso se trata, de generar incertidumbre con este relato y una cierta atmósfera de angustia. No se si me fue un poco la Mano :)
      Gracias David, sigo con los capítulos de tu libro.
      Un abrazo y hasta pronto.

      Eliminar
    2. Pues no se Jorge si catalogarlo como relato de terror, no estoy muy puesta (ni medio puesta) en ese género... le comentaba al compañero David Rubio que me salió así, no fue premeditado...a medida que iba escribiendo se me ocurrió el giro hacia el lado fantástico.
      De acuerdo contigo que tener ese poder o don tiene que resultar escalofriante, me cuesta imaginarlo en la vida real... aunque el papel ya sabes que aguanta todo lo que le echemos.
      Siempre me da alegría tus comentarios Jorge.
      Un abrazo grande.

      Eliminar
  8. Me costó un poco encontrar tu blog, pero al final lo encontré. El relato para mí se maneja entre la sordidez y la angustia. Va como dejando pistas que se resuelven con nuevas pistas hasta que el relato cambia sus atmósferas al principio ligeras por otras, que fabrican duda en el lector como en el propio personaje.
    Uno termina de leer pensando que la razón o la realidad está de ambos lados del espejo.
    Saludos, Tara

    ResponderEliminar
  9. Gracias Simón por venir a leerme.
    Varios compañeros ya me han comentado sobre los ambos lado del espejo, y creo que se trata de eso...entre la realidad y la irrealidad. En fin, se me da fatal comentar mis propios cuentos.
    Hasta pronto Simón, espero que nos sigamos leyendo.

    ResponderEliminar
  10. ¡Joder!... Lo siento, es la primera palabra que me ha venido a la mente. Con la música que has subido de fondo, el relato es, si cabe, más estremecedor. Y digo estremecedor no porque cause terror, sino porque atrae irremediablemente hacia el abismo, como esa ventana abierta al vacío. La reflexión que haces, con una narración magnífica, atrayente, sobre la vida y la muerte, que se resume en la última frase del penúltimo párrafo. Si ya dicen que no es la muerte lo temible, sino la vida. Con la muerte se acaba todo, incluso el sufrimiento. Yo no creo que haya peor maldición que la que sufre tu protagonista.
    Por cierto, la precisión con la que narras los aspectos médicos, patológicos o lo que sea, crea un velo de frialdad que le viene como anillo al dedo. Eres una gran narradora, Isabel. Un relato perfecto para acompañar a la parte oscura de la Semana Santa. Lástima que me lo he leído a la vuelta, ¡jope! (esta vez he sido más comedido)
    Besos maja

    ResponderEliminar
  11. Pues prefiero un buen "joder" que un "córcholis" o un ¨me cachis".
    En alguna ocasión he pensado que, sin que suene deprimente o catastrofista, si la vida te da de cachetadas y no se puede sobrellevar las desgracias, hay una posible vía de escape.
    Muchas gracias por tus apreciaciones Isidoro, que me llames buena narradora me hace feliz.
    Besos, por aquí no decimos majo, sino "mi niño"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por cierto, hablando de semana santa, subí otro cuento más apropiado para las fechas, al menos para el domingo de gloria, titulado "La ventana de Jeremías". Como se que tienes una agenda apretada y lees y respondes por estricto orden cronológico jeje...cuando te toque leerme ya lo verás.

      Eliminar
  12. La locura lo que da desi. Y tú Isabel que tienes una imaginación como nadie y eres una buena narradora nos dejas en un sin vivir al leer este relato. Donde comienzas como si ibais a pasar un fin de semana donde adivinas esas muertes y se cumplen. Como siempre eres muy buena escritora. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ay Mari Carmen... corazón! Mil gracias. Siempre tengo la sensación de que estoy en deuda contigo porque no soy tan generosa con tus aportes como lo eres tú con mis historias, y también porque en Tintero, nuestro Tintero, no te he valorado lo suficiente, tu esfuerzo, tu creatividad, tu laboriosidad siempre presente... pero es que hay tantos buenos cuentistas por estos lares que no puedo evitar la sensación de ser injusta cuando valoro, cuando te valoro.
      Eres una lectora maravillosa y una generosa compañera.
      Me alegra que te haya gustado esta "locura"
      Gracias Mari Carmen. Un beso.

      Eliminar
    2. Muchas gracias por tu comentario, las dos sabemos que hay gente muy buena en este concurso y es difícil que sea clasificada, pero yo ya lo tengo asumido y me conformo con participar y es honor poder leeros a todos. Un abrazo.

      Eliminar
  13. Aunque tengo dudas dudosas ;) si estoy cometiendo loísmo o leísmo con la frase:
    "lo abracé desde atrás"
    ¿Debería decir "le abracé...?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Isabel, me paro en esta pregunta que te haces, nos haces. En el teatro continuamente corrigen a un compañero de origen castellano que usa el loismo, laismo, a mi a veces se me pega de él, y siempre nos dicen le,le,le, así que hija que quieres que te diga, le,le,leche, le jeje

      Eliminar
    2. Etnces cambio la frase de:
      "LO abracé desde atrás" por "LE abracé desde atrás"
      LE doy las gracias señorita.

      Eliminar
  14. Yo también pienso que es un relato de terror en toda regla. Me ha recordado mucho al maestro Stephen King, especialmente en esas espeluznantes visiones de las patologías interiores que asaltan de continuo a la protagonista. Con tu habitual estilo distante vas soltando zarpazos de horror, retorciendo la trama hasta culminar en ese tremendo párrafo final que pone todo patas arriba y añade otra dosis de espanto a tu formidable historia.
    Enhorabuena, Isabel, porque nunca dejas de sorprendernos y admirarnos.
    Yo pienso que "lo abracé" está bien dicho porque abrazar es un verbo transitivo.
    Un abrazo, pues.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Paco, ya vi que has escrito para Tintero, desde que pueda voy a por él, que el tiempo ultimamente es un bien escaso, vamos... que el día debería tener unas cuantas horas más, y como me gusta leer con calma y comentar igual, busco siempre un momentito adecuado para no ser una pasaojos.
      Gracias Paco por la aclaración del "lo","le", que me lío :)

      Eliminar
  15. Bueno al trapo de la historia. Vaya chulada de relato. Mira que desearle a alguien malos deseos y que encima se cumplan, o verle por dentro, uf, que sin-vivir queriendo, y viviendo viendo morir. El relato con esa mariposa, después ese bulto, después, lo que digo. Si todo es invención de la protagonista (que tiempo tiene de sobra en el psiquiátrico) me ha parecido ingenioso el tramado de la historia. Debe ser horrible ver todas esas cosas; lo mismo que cuando tocas a alguien y ves lo que le va a pasar en un futuro; aunque aquí es el ángel el que "aguarda" hacer de las suyas con la pobre chica, que forma de amargarle la vida. Besos Isabel, buena semana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Pués sabes que tengo una hermana enfermera que tiene ese don especial...? no tan exagerao como la de mi protagonista, claro, pero sí que tiene cierta intuición + observación profesional para detectar determinadas enfermedades.
      Gracias de nuevo Emerencia, un besazo.

      Eliminar
  16. Lo he vuelto a leer, Isabel, y me ha recorrido un cierto escalofrío por la espalda. ¡Qué bien que escribes! No me cansaré de decirlo, aunque te enojes porque no te pongo ninguna "pega" como dices tú.
    Ariel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Ariel.
      Que no me enojoooo, es que soy muy bromista ;)

      Eliminar
  17. Es una tortura el comentario en blogspot. Lo siento 🤗

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi no entender Javier ¿...?
      Lo mismo que haces este comentario puedes hacer cualquier otro y en cualquier sentido ¿no?
      ;)

      Eliminar
  18. Es un cabreo momentáneo ;-). I'm sorry
    Después de estar destocinando por la tablet durante un buen rato para colocar mi comentario en este cuento, a la hora de enviarlo, desapareció en un "agujero negro" googleiano.
    Parece ser que entre las míseras tres opciones que me daba para comentar como: 1 - Unknown(Google) 2 - Nombre/URL 3 - Anónimo, la que yo elegí no le gustó al algoritmo bloggeriano que tenías de guardia en ese momento.
    Más tarde comprobé que la fecha de la entrada no era reciente, (10 de abril de 2017) y cabalgando sobre la máquina del tiempo me trasladé a un año antes. En esa dimensión espacio/temporal nueva, el blogspotiano de guardia nuevo me permitió hacer un pequeño comentario que es el que quedó visible.
    Moraleja : Como dicen los "enterados" .«Uno de los objetivos de un blog es servir como canal de expresión y comunicación de la comunidad de usuarios que -de una u otra forma- muestran interés por nuestro trabajo. De ahí la importancia de permitir los comentarios, tanto de seguidores como usuarios casuales»
    Me permitió recordar mis sufrimientos con el modelo blogspot,;-))) Acabo de ver que los comentarios de seguimiento me los vasn a enviar (si antes no lo remedio) a otra dirección de correo electrónico. Lo he remediado, a cambio me pide "demuestre que no soy un robot"...Allá vamos.
    En resumen, si por cualquier cosa estoy trabajando en este momento con un navegador Chrome en una cuenta abierta a un [nombre secreto], y se me ocurre señalar el avisarme de comentarios, me sale un aviso tal que así :
    Los comentarios de seguimiento se enviarán a [nombre secreto]@gmail.com.Si decido que ya no me avise tu departamento de suscripciones (Atom) , tengo que cumplir con el requisiro de demostrar que no soy un robot.
    En fin, que me siento más cómodo tomando el té contigo en el correo electrónico después del gimnasio y la piscina ¿eh? , que no la mar. jeje..
    Un beso

    ResponderEliminar
  19. ¡Ahh bueeeno vaaale! jeje
    Gracias por la explicación... pero pregunto ¿qué me dice del cuento?, ¿le parece de terror?, ¿¿de risa?, ¿le gustó?, ¿no le gustó? o todo lo contrario ;)
    Por cierto, he puesto una nota en la cabecera del blog "avisando" que pueden y deben hacerme la crítica que consideren en cualquier sentido a mis aportes, para que las críticas no sean demasiado... vamos a llamarlas "edulcoradas". Claro que si gusta mucho mucho el relato pueden también aplaudir hasta con las orejas.

    Sobre los problemas google.. no entiendo un "carajo" la vela de esos menesteres. Ya sabes, "carajo", la cesta de las naos que no solo servían para otear piratas, tierra o ballenas, servía también para castigar a los marineros, que por lo visto se marea uno mucho en las alturas.

    ResponderEliminar
  20. Cuento magnífico. Me gustó y mucho. Stop.
    A partir de ahora acepto el ”aviso”. Me hubiese gustado encontrar el narrador que apunta R. Ariel. Me temo,que ese narrador está ausente y el material pierde fuerza por eso. El lector empedernido busca y quisiera saber quién está contando esa anécdota en tiempo pasado para meterse en el tema de fondo, la fuerza del ángel que acompaña a los humanos desde que el cerebro deja de ser reptil. Cuando el lector lo encuentra o cree encontrarlo al modo de R. Ariel en forma de narrador que leemlomque ha escrito el personaje, pasa algo que desconcierta , una argucia temporal, una pirueta narrativa:
    hay un cambio de tiempo verbal o mejor dicho, dos veces. Se pasa al presente y después al futuro.
    Es un riesgo considerable, porque el lector, habiendo encontrado una explicación por algo que ya pasó y ha sido asimilado, se ve sacudido en su razonamiento y la verosimilitud se resiente. Lo mismo sucede con el futuro ya que el único recurso que le queda al lector es la videncia o la adivinación del futuro.
    Ese creo que es el riesgo que parece innecesario correr. Por eso me hubiese gustado quedarme como R. Ariel y descubrir un narrador que me acompañase en el viaje “interior” de ese personaje interesante. Los dos últimos párrafos en tiempo presente me retuercen como lector, aunque en conjunto es un placer la lectura de tu trabajo y la satisfacción de compartir contigo la experimentación.
    ¡Ah! Y el guiño de acompañar este juguete con el,”gimnopediste” Satie, me obliga al mayor abrazo y agradecimiento que darse pudiera. Un abrazo

    ResponderEliminar
  21. ¡Bravo Javier! T lo agradezco mucho.
    Mañana ya fresquita que es muy arde y estoy cansada, miro con atención lo que me has apuntado, y si estoy de acuerdo con tu examen y dictamen, y puedo mejorar el relato, lo haré encantada.
    Eso es ayudar colega.
    Buenas noches señor, muchísimas gracias.
    Hasta mañana.

    ResponderEliminar
  22. Repasando el relato y dándole vueltas a lo que, con generosidad y sinceridad me has comentado... he decidido ¡tachammmm! sacrificar la siguiente frase... llevo encerrada etc.... "DESDE QUE MIS PADRES MURIERON EN CIRCUNSTANCIAS EXTRAÑAS", no aporta nada, al contrario, entorpece, vuelve a un pasado lejano que no se explica con claridad, me he sacado un conejo de la chistera que no se justifica.
    No veo, ni noto, ningún tiempo verbal fuera de tono...el relato comienza al principio en primera persona narrando los sucesos... y al final en presente lo que siente, y como se siente la autora narradora.
    Creo que con el sacrificio de la frase mencionada ha mejorado el relato.
    Y de nuevo te doy las gracias Javier por tu ayuda.
    Un abrazo colega.

    ResponderEliminar
  23. Como tú nadie lo va a hacer mejor. No me había fijado en esa frase, ahora que lo dices es posible que sea así. Y bueno, eso de la ayuda, no lo tengo muy claro jeje,... un toque rompegüevos diría yo más que ayuda, pero sobre todo el placer de la lectura de tu trabajo.
    Un abrazo, maestra

    ResponderEliminar
  24. Hola Isabel, qué decirte que no hayan dicho.. Lo he leído hace unos días, pero cómo me dio mucho miedo no dije nada..¡No!! es broma jajaja..Hoy he regresado para comentar. Un relato fantástico, juegas un poco con el lector llevando la narración hacia un punto en que dudamos si ella nos cuenta la verdad o no. Tienes un especial don para narrar este tipo de historias. El final es espeluznante. ¡Te felicito! Un abrazo Isabel.

    ResponderEliminar
  25. Ah, olvidé decirte que me encantó la música.

    ResponderEliminar
  26. Hola Miry, sí que me gusta jugar escribiendo ;)Ya he visto que has escrito para tintero aunque aún no te he leído.
    Sobre la música ¡es maravillosa! Mira que es difícil combinar a Satie y a Nyman, no eran contemporáneos... unas de esas joyitas y composiciones raras y hermosas ¿a qué sí?
    Gracias compañera. Hasta pronto.

    ResponderEliminar
  27. Relato sensacional..sucesos que explican el camino de la locura.Me impactó fuerte.Pienso que quizá existan personas que perciban hechos fatídicos.Me debato entre la fantasía y el miedo.Toda la suerte para el concurso.Mucho talento.Abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta vez no participo en la edición de tintero... no me dejan grrrr :(
      Pero intentaré leer los relatos de los participantes incluido el tuyo compañera.
      Gracias Graciela, y bienvenida a mi/tu espacio.

      Eliminar
  28. Caray, me has dejado con la piel de gallina.
    Según empezaba a leer he visto una bruja en tu protagonista, o una sensitiva como las llaman en algunos sitios, el caso es que ese don se muestra más como una maldición, saber las enfermedades a un golpe de vista solo es útil para un médico y hasta cierto punto.
    Luego, al terminar, me ha quedado la duda. Creo que has querido dejar un final abierto, y como tal yo me pongo del lado del psiquiatra. La única enferma es ella y todo está en su mente, algo que no le resta ni un ápice de dramatismo a la historia.
    Enhorabuena por tan fantástico relato. Aprovecho la visita para quedarme por aquí.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un abrazo y bienvenida. Yo también creo que es cosa de su mente... pero ¡a saber! :)
      Muchas gracias compañera. Hasta pronto.

      Eliminar
  29. Muy bueno el texto Tara, aunque pensándolo bien que horror el poder ver lo que le va a suceder a la gente que te rodea, como dicen por ahí arriba debería contratarla la S.Social y así nos evitábamos las radiaciones de los scaners y los rayos X.
    El tramo final del texto es de poner los pelos de punta , ese doctor tiene los días contados.
    Genial Tara.
    Un abrazo
    Puri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí sí...a mi me da que el doctorcito tiene los días contados :(
      Muchas gracias Puri, gracias por tu comentario compañera.

      Eliminar
  30. Que relato más tenebroso, has sabido llevar el miedo a tus letras de la mano de un ángel oscuro que te ha poseído al escribir ¿Por favor no me mires!
    Me ha encantado el final desconcertante.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tranqui tranqui... no te miro :)
      Gracias Francisco.
      Besosss

      Eliminar
  31. a estas alturas no puedo aportar nada que no te hayan dicho ya, más que mi propia admiración. me gustado mucho el relato. además, hice la prueba de leerlo con la banda sonora que propones y el resultado fue espectacular. como dice David y algún otro compa aunque revestido de melancolía es un relato de terror como la copa de un pino.
    encima es el último relato que leo de participantes en esta edición (aunque ya sé que tú y R. Ariel no participáis) y me dejas con un inmejorable sabor de boca.
    un saludo, nos leemos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué bien Sergio! Me alegra un montonazo que te haya gustado el cuento. Espero que el Tintero nos aporta la mutua lectura de nuestras cosillas.
      Hasta pronto.

      Eliminar
  32. Una historia tan increíble como escalofriante. ¿Dónde termina la realidad y empieza la imaginación? Aun afectada de demencia, el caso es que se cree dotada de una terrible clarividencia. Sería horrible que algo así le ocurriera a alguien. Realmente sería para volverse loco/a.
    Un relato extraordinariamente angustioso.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aunque no estoy muy puesta en los diversos géneros y sus denominaciones...yo creo que más de terror, como lo han definido algunos compañeros, es de angustia, o puede producirla.
      Un abrazo Josep Mª

      Eliminar