Páginas vistas en total

jueves, 22 de febrero de 2018

El novio de la muerte








                    El novio de la muerte 





     La vieja ciudadela de Melilla se aposenta cara al Mediterráneo, por ojos, sus cañones verdes apuntando desde la alcazaba fortificada hacia el marinero barrio del Mantelete; el faro asoma su perímetro pétreo sobre la bocana del puerto. 

     Al cuartel de la legión le guarda las espaldas el monte del Gurugú y un poco más allá el arrabal que vive de la soldadesca. Las moras que lavan la ropa apuntalan los frontis de las fachadas de sus casitas blancas y azules con palos oblicuos de donde cuelgan los uniformes, pantalones y guerreras sujetas por las hombreras, incompletos fantasmas meciéndose al vaivén del aire rifeño. Las gorras son palomas verdes con borlas rojas temblando en el horizonte de las putas. 

     El club de máquinas recreativas y el ciber espacio,  negocios prósperos abarrotados de guardadores de ausencias, dónde las fulanas no cuentan, algunas lo cuentan todo, que viven entre fronteras. La tasca de Pepe el manco huele siempre a tortilla de patatas, por suelo el serrín que empapa las borracheras. En aquella puerta el chocolate es del mejor; si quieres asuntos más fuertes te digo donde; a esa puta no le entres que mira lo que me pegó la muy. 
     El médico arregla los asuntos del va y viene, en el barrio se baila agarrado. Todas conocen al doctorcito dónde acuden las niñas malas y las de bien también. 
     —Hasta la tercera falta te lo apaño, más no puedo, aunque claro, depende de... 
     Tiene el galeno una casa en Málaga y otra en Marbella, y algo más debe tener. 
     Al brigada no me acuerdo lo encontraron tieso dentro de su coche en el pinar cercano al cuartel, los pantalones bajados hasta los tobillos,  la bandera patrióticamente izada. Costó trabajo arriar la evidencia del deceso en acto de servicio, del servicio de la asistenta social.
      Al novio de la muerte le rindieron los honores que el cuerpo de la legión hace a los suyos cuando lo despiden de la vida, éste lo hizo con la sonrisa puesta del me voy me voy que me estoy yendo...  y se fue, el pobre, para los siempres, amén.
    Era un valiente y leal legionario, su divisa no conocía  el miedo, su destino tan solo era sufrir. 
     La familia despide al padre, al marido de bravura sin igual con el pueblo de fondo al tanto de la movida, la viuda y sus hijos no se enteran de nada que están en su dolor, pesa en sus almas un doliente calvario y el alarido de la mujer navega por el aire hueco de la nave de la iglesia, un lamento esperpéntico con aire andalú que se nota en las palabras que se come el deje: ¡Ay Manué! ¡Ay mi marío! ¡Ay Manué! 
     Los domingos, a la hora del aperitivo, después de la misa de doce, los de buen vivir del centro suben al barrio de Cabreriza Alta. Con la cañita o el vermut una tapa de ¡Ay Manué! cortesía del lugar, una mini salchicha elevada por virtud de un palillo camuflado sobre tosta de pan cubierta de salsa de roquefor
     Algún legionario vive más con su mora que en el cuartel, más en el cuartel que con su familia, si es que la tienen cerca. Hasta siente  que la quiere, nadie como ella le ha dicho de esa manera que la niña sabe decir y se entretiene mirando la sombra de las pestañas de la muchacha en flor que ya sabe lo bien que funciona el cómo-tú-nadie. Soy valiente y leal legionario, y ella acaricia su nuca de soldado de brava legión. La morena consuela, sabe cómo hacer que se sienta el rey del mambo. 
     Huele el lugar a menta, a carbón, a anafre y cuero, a hachís, borrego y a orines mezclado de zotal. También a jazmines. Los geranios florecen en sus macetas de latas pintadas de añil o de verde o de rojo, hay mucho color en el barrio. 
     Un niño vende espárragos trigueros en la carretera que lleva a las fronteras de Farhana o en la de Beni-Ensar y agita los ramos con sus brazos morenos, parece que baile el morito al son de las verdes maracas despeinadas.


                         Tara - Isabel Caballero

49 comentarios:

  1. Esa falta de punto "final" es a propósito pá seguí? porque yo quiero saber má. Qué bárbara, qué historia tan bien cogida, de un cabo a otro, de una borla roja a la otra, ay niña Isabel. Y esa tapa "Ay Manué". Ese antro, que dentro y fuera, nadie sabe, nadie cuenta; pero que tú no te has cortao en contar. La ambientación en esa introducción de Melilla y ese arrabal donde la soldadesca lucen sus galones por la patria y para poner su bandera bien alta (bueno lo que pueda cada uno); después las descripciones salteando de club a tasca y ese desenlace en acto de servicio, ay mi maé, que hasta huelo el hachís y la carne de borrego, no ese no, que es la mascota, es la de cordero. Un relato para deleitarse con todos los sentidos, el buen sentido del humor, ese que no falte. Como lo he disfrutado. No se si aún siguen los "novios de la muerte" cayendo rendidos en este arrabal. Los has bordado, vamos como si hubieras estado de pilingui por estas lares jaja. Felicidades y gracias por este relato. Lo comparto. Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. ¡Ayayay Manuela!... voy corriendo a poner el puto final.
    Emerencia... desde el 86 al 91 viví por allí, en esa Melilla de calles modernistas en el centro, en el barrio de Cabrerizas era otra historia... esa Melilla llena de cuarteles conviviendo musulmanes, judíos, cristianos aparentemente en buena armonía si no rascamos mucho la ciudadanía. ¡Ayayay esa Melilla tan mezclada de todo, de acentos rancios y, también, de pensamientos y acciones novedosas.
    Bueno, pues eso, que por allí viví en el barrio pesquero del Mantelete, pegadito a las murallas de la alcazábar, la primerísima ciudad amurallada de Melilla... cuentan que tiene de contorno 13 km de perímetro por culpa de un cañón que se lanzó un 14 de junio de 1862 para trazar las fronteras entre Melilla y Marruecos, 14 impactos de un cañón llamado "El caminante" (yo lo he tocado), desde los fuertes del Rosario y el de la Victoria.
    Pues eso Emerencia, Melilla y sus grandes y pequeñas historias.

    ResponderEliminar
  3. Lapsus... :(
    Puto final nooo, quise decir punto final.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. no, si de putas va el asunto jeje, ya decía yo que este lugar lo conocías bien, ay "putilla" jaja. Fuera de broma, está genial esta historia y esos puntos de pantomima. Un abrazo Isabel

      Eliminar
    2. jajaja Emerencia. Aterricé por Melilla con un pequeño grupo de estudiantes de Bellas Artes de varias partes de España, nos tocó como tesina de final de carrera remodelar las fachadas de los edificios modernistas más emblemáticos... o sea, que nos pasábamos toelsanto día en los andamios, unos pringadillos, ya te digo, yo creo que de "lo otro" habría sudado menos ;)
      Y por cosas del destino me quedé por allí cinco años.

      Eliminar
  4. Estupendo relato que nos traslada como por arte de magia a otro espacio y otro tiempo. Ambiente y sensaciones fantásticamente recreadas. Me ha gustado mucho, Isabel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Marta, te digo lo mismo que a Mirta, desde que tenga un rato voy a leerte.

      Eliminar
  5. Isabel, hermoso relato. Las escenas parecen salir de la paleta de un pintor. Cuando se cuentan estas historias describiendo con esos detalles, las gentes, su modo de hablar, de vestir, de vivir la vida, es que tiene que salir bien. Me ha gustado mucho, y el final es muy bonito, la imagen del niño con los espárragos, agitando los manojos. Besos y un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mirta, te has parado justo en la imagen que he puesto más intención en el cuento. Creo que concursas en nuestra ya mítico Tintero de Oro, a ver si saco un ratito para leerte.
      Un cariñoso beso.

      Eliminar
  6. Un magnífico relato que nos muestras esas vivencias donde has vivido un tiempo.El recuerdo de esos militares y en el ambiente que frecuentaban está muy bien contado. Nos has hecho vivir allí, y pasar por esa tascas o tabernas donde frecuentaban esos chicos y hasta e olor del lugar me ha llegado a mi nariz, que ya no tiene olfato. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues me alegro de haberlo sabido ambientar. Las tortillas de papas del manco estaban buenísisimas.
      Un fuerte abrazo Mari Carmen.

      Eliminar
    2. ¡Ay... que soy Tara...! entré con otra cuenta sin querer.

      Eliminar
    3. Se te reconoce en tus escritos como Tara. Aunque te llames Isabel. Un abrazo.

      Eliminar
  7. ¡Ay, Isabel! Pero qué bien lo has pintado, el cuadro, porque ese barrio es un cuadro, um totum revolutum, a lo El Bosco, porque no ni un rincón que no dé lo suyo de sí para quedarse mirando embobada. Para leer y releer, porque no hay hilo sin puntada ¿o es al revés? Jajaja, que con tanto revoltijo ya me lío ;) Se nota que sabes bien de lo que hablas, porque lo describes con semejante perfección que hasta los espárragos saltan a la vista como si estuvieran en tres dimensiones... que todo muy rico y muy abundante, hija, y mira que me he reído, eso sí, no sé yo sí sería capaz de aguantar la mezcolanza de olores (son de los que quitan el sentío, como dicen por el Sur), la de colores sí, que esa le alegra la vista a una y el cuadro queda la mar de bien ;)
    Besoooosss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajja Eva, has acertado con lo del "totum revolutum". Melilla, tal como yo la veo, o la vi y viví, es eso, una mezcla de todo,(por eso mi cuento tiene cierta poesía en su inicio y final, y el canto al esperpento del intermedio)...mezcla de sabores y de olores, de lo acre y de lo dulce, de lo oficial y de lo oficioso, de lo mágico de todas las costumbres, razas, religiones (que yo creo que suman), y del choque cultural y vivencial para quienes no aceptan las diferencias. El legionario quiere representar el ordeno y mando y la pica de flandes en una tierra arrebatada al moro aunque fuera hace 500 años. A mi me gusta de Melilla muchas cosas y otras muchas, pues no, así que tu término es el adecuado.
      Y hablando del revolutum... te recomiendo a ti que tienes humor gallego (fíjate que no he dicho humor inglés jajaja), una noveleta bufa de una compañera, y uno de sus capítulos se titula "Totu revolutum), a Emerencia le va a encantar, pongo la referencia aquí.
      Perdona por el rollo... me he embalao ;)
      Muchisisisimos besos Eva.

      Eliminar
  8. Me falta un “hay” en: no hay ni un rincón ;) se me fue la tecla, sorry!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ay! Ahí tienes la recoomendaión de la noveleta Bufa:

      http://alzapalabra.blogspot.com.es/2016/07/la-vida-manga-por-hombro-noveleta-bufa.html

      Eliminar
  9. Saludos Tara. Me encantó el relato. A través de estas breves estampas lograste atraparme en lo cotidiano de este pueblo que ahora me es tan familiar. La escena del valiente militar con los calzones abajo es genial. Más aun, ningún pueblito sería completo sin la hipocresía y los rumores, sin la tasca de la esquina y sin un joven que suene los esparragos.
    PD,
    La imagen de entrada me recordó otra que conozco bien ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué bonito.... sonar espárragos :)
      Muchas gracias Ricardo, es verdad que la hipocresía es un ingrediente que no falta en una sociedad llena de prejuicios.
      Juerrrr tu imagen yanki es mucho!!!!!!!!!!!!!

      Eliminar
  10. Jo, Isabel, has sacado la artillería de tu arsenal narrativo. ¡Qué poderosa es tu escritura! Y cuántos registros tienes. Este cuadro costumbrista has sabido pintarlo con todos los matices, sin descuidar un sentido, con una viveza en la descripción atrapante, y eso que yo soy de los que suelo leerlas a lo vertical. Me ha encantado, señora escritora. Un abrazo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que lees a lo vertical está clarísimo David, tus comentarios a los trabajos de todos nosotros así lo avala, no eres nada mecánico, ni superficial, ni leyendo, ni escribiendo, ni compartiendo, que lo sepas.
      Un abrazote David.

      Eliminar
  11. Desde la primera palabra se nota el amor a esas tierras. Dicen que lo que vivimos en jóvenes nos marca para siempre y algo de verdad debe de haber porque aquí resucitan olores, sabores, sonidos, colores y texturas; tan vivos que nos sumerge en el ambiente rifeño como si estuviéramos allí. Una maravilla de prosa. Besos y felicidades

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad lo que dices Ana, la infancia, sobre todo, marca. De Melilla tengo recuerdos imborrables...no todos buenos ¿eh?
      Gracias por tu generosidad querida Ana.

      Eliminar
  12. Magnífica entrada.Me encantan los juegos de manos, de pies, de todo lo que haces con las palabras, con los himnos, con lo que va, con lo que viene. Disfruto con el toque personal que pones. Sin que tenga nada que ver, me retrotrae a "La vida perra de Juanita Narboni" de Ángel Vázquez, en su caso con el fondo de Tánger. Aunque diferente, mucho mejor este valiente y leal legionario de juegos con aroma a retruécano, donde los versos del novio de la muerte hacen espirales de doliente calvario ;-) . Ha sido un gozo la lectura. Genial, maestra. Cuando sea mayor, me gustaría parecerme a ti.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Don ¿qué tal?... pues ahora que lo dices, si que guarda cierta similitud con La vida perra..., de las pocas pelis que me gustaron más que el libro.
      Pues gracias por todo... menos por lo de que cuando sea mayor quieras parecerte a mi, que me estás llamando guelita? jaja

      Eliminar
  13. Entre putas y putos ya no sé ni dónde meterme, jajajaja. Siempre es bueno leerte Isabel.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  14. Mira por dónde, el novio de la muerte murió en el acto, jajaja.
    Qué bien describes el ambiente, los detalles, hasta los aromas, que envuelven ese pedazo de historia. A falta de palabras más elocuentes, me conformaré con decirte que es un placer leerte.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Gracias Josep Mª, y sí, murió en hecho fáctico... digo fálico :)
    "Real como la vida misma", mira, como el título de tu libro de relatos, que me enteré por el compañero David Rubio. Lo tengo ya en la cesta de la compra.
    Hasta pronto compañero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si lo acabas comprando, espero que te guste. Solo una aclaración: el título es "Irreal como la vida misma". Ahí está la gracia, jeje.
      Otro abrazo, compañera.

      Eliminar
    2. En una semana o diez días tu "Irreal..." llegará a casa. Ya te diré Josep Mª, que me hace mucha ilusión leer a mis compañeros en papel papel :)

      Eliminar
  16. Qué decir, Isabel, que esta maravilla de cuento es de los que más me gustan (aunque en realidad me gustan todos los que salen de tu imaginación). Porque tiene de todo, aquí hay sabores, colores vivos y fuertes, aromas, olores de los lindos y de los feos, hay moros y moras, ajetreo, iglesias, el soldado amante, padre y marido. Parece salido de la paleta de un pintor o de los planos de una arquitecta que construye el movimiento caótico de Melilla, en este sitio imposible de definir al cual atraviesa el tiempo, un mundo dentro del mundo, una ciudad que está en tu pupila, nítida en tu memoria, Isabel, tan patente que uno queda inmerso en ella y sus historias, de modo implacable, y termina de leer y quiere que sigas contando, que no termines de contar nunca.
    Visitaré Melilla en mi viaje, luego volveré a leer el cuento, y seguro que me enamoraré más todavía de todo eso que emana de él y de la música inevitable de tu prosa. Un texto inolvidable, a veces me parece que el cuento que leo es insuperable y viene el siguiente con la marca de tu talento, varios escalones por encima. De veras, Isabel, tus narraciones son una escalera al cielo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me dices cosas tan bonitas Ariel, que la verdad, no sé que decir. Que me alegra mucho que te guste, eso sí.
      Si vas a Melilla, actualmente es una ciudad moderna de infraestructura, ha cambiado mucho, supongo que para bien. Los arrabales los esconden al turista, solo te enseñarán la parte moderna y la modernista, que no es lo mismo :)
      Melilla tiene mucha luz, lo notarás enseguida.
      Bon voyage mon ami!!!

      Eliminar
  17. Color, aroma, roce, sonidos,... toda una amalgama de sensaciones que te atrapa los sentidos,...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro que con tu cámara, Norte, sabrías enseñarnos el lugar :)

      Eliminar
  18. Pues me he cogido el google maps y me he dado un paseo por Melilla, por el barrio del Mantelete, por la Melilla vieja amurallada, el monte Gurugú, por el barrio y el fuerte de Cabreriza Alta. Qué mejor excusa que este relato para una visita virtual a esa gran desconocida. Después las descripciones de la ciudad, de la vida de sus gentes, esa mezcla de culturas y la siempre omnipresente presencia militar han llenado de vida esas calles que parecen tranquilas como si se quedaran ancladas en el tiempo. Excelente el paseo fotográfico por el que nos has llevado de la mano. Debe de ser extraño vivir en un pedazo de tierra delimitado por fronteras que supongo no será fácil cruzar. Un abrazo Isabel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues el patronato de turismo de Melilla va a tener que darme una comisión por promocionarla ;)
      Un abrazo fuerte Jorge.

      Eliminar
  19. Hola Isabel con tus letras me has llevado a esa Melilla desconocida, de blanco y azul, de luces y sombras, que se puede entrever pero no que se enseña, esa ciudad de contrastes, de vida y de cosas que se cuentan y de cosas que se esconden y todo con una fluidez que hace que leerte sea un placer.
    Felicitarte por este relato costumbrista y sobre todo por todos los cambios de registro que usas con tanta facilidad y tan bien.
    Besos

    ResponderEliminar
  20. Muchas gracias Conxita. Qué bueno tenerte de compañera.
    Besos.

    ResponderEliminar
  21. Qué curioso poder sentir que estás en un sitio, incluso sin haber viajado nunca allí.
    Qué más decirte que no hayan dicho ya los otros comentaristas, Tara. Olé, y olé y arte.
    Un besote!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bueno Sofía que te hiciera sentir que viajabas... y sin pillar el avión, ya ves :)
      Muchos besos Sofía.

      Eliminar
  22. Hola, Isabel. Qué capacidad descriptiva, amiga. La verdad es que tu relato transporta al lugar y parece que uno fuera caminando y percibiendo cada detalle, cada circunstancia. Se hace parte del mundo que va descubriendo y cuando sale del relato, parece que lo hubiera vivido.
    Una genialidad.
    Un abrazo grande.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una alegría volver a saber de ti, amigo Simón. Muchas gracias por tus palabras, aunque lo de genialidad es exagerao!!!
      Un abrazo de los grandes, y desde que tenga tiempo (ando escasa de él estos días), voy a leerte, ya sabes que me gusta mucho como escribes.

      Eliminar
    2. Hola de nuevo, Isabel, amiga. Es que estoy haciendo una especialización y donde la hacemos nos prohiben usar internet, excepto los francos, que son cada quince días y como duran dos días, yo me la paso durmiendo.
      De ahí que no haya podido leer muchas cosas y todavía menos escribir, así que no te preocupes por la lectura, porque creo que hace tres meses que no pongo nada en Distopía y solamente alguna cosa en el "transtextual" que escribimos con mi tío.
      Creo que te va a gustar, así que aprovecho y te paso la dire, amiga:

      https://deusoimpracticable.blogspot.com

      Un abrazo bien grande y siempre es un placer leerte.

      Eliminar
    3. Pues desde que pueda voy a tu blog transtextual Simón. Unn abrazo.

      Eliminar
  23. No me voy a leer los comentarios porque luego me influyen, ja ja
    Cuando yo hice la mili, allá por el 85 (calcula), recuerdo que vinieron los cuerpos de élite a reclutar voluntarios al cuartel, y en la arenga de La Legión, había una frase muy graciosa: "no tengáis miedo, en la legión ya no se pega"... Claro, así pasa, que ya no hay hombres de verdad, ja jaa
    ¿Que voy a decir que tan delicioso texto? Si, yo también creo que te gusta la tragicomedia... Aunque tú le das un toque más equilibrado, más naturá. Y es que, como se disfruta leyendo lo que alguien disfruta escribiendo. Nos trasladas allí, porque cuando escribes, tú misma te trasladas. Observas, hueles, escuchas y nos hablas como si nosotros estuviésemos allí contigo, tomándonos una cañita y una tapa.
    Me encantan tus juegos, tus dires y diretes, tus frases sin puntuación, incompletas o con elipsis y tus... (¿Cómo se llama cuando se usan seguidas palabras distintas pero con el mismo sonido?)... "las de bien también", "navega por el aire hueco de la nave de la iglesia"... Juegas con las palabras, con el ritmo, para hacernos creer que estamos allí, escuchando lo que se cuenta. Las descripciones son maravillosas pero esa forma de narrar es... ¡Bueno, yo qué sé! Envidiable (uno de los adjetivos menos superlativos que se me ocurren, ja ja)
    Un abrazo, Isabel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya calculé Isidoro pues ma o meno como yo ;)
      Por tu culpa tuve que ir a mirar lo de la palabreja con mismo sonido y distinto significado, y suena muy malamente el recurso fónico: paranomasia​ o prosonomasia, ya ves.
      Que me digas que te gustan mis juegos eso me encanta, porque se trata de eso, de entrar en el cuarto de los juegos, y creo que se nota cuando lo hago, al menos otros jugador como tú, lo percibe.
      ¡Qué gozada tu comentario!
      Acabo de guardar tus gatos de hojalata, ya solo el título promete... ya te diré.
      Un achuchón apretado y hasta pronto Isidoro​

      Eliminar
  24. Que bien descrito , poético también. Me gusta siempre lo que escribes. La morita.. Un abrazo

    ResponderEliminar