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viernes, 11 de enero de 2019

Algo parecido a una carta de amor mientras escucho un saxo



                  Algo parecido a una carta de amor mientras escucho un saxo



   Cariño, te escribo desde la mesa de la cocina, a mi lado hay un centro de naranjas de la China China China que tú llamas mandarinas, ¡huelen a gloria bendita!.
   Cuando leas la presente, parece que te estoy viendo, seguro sacarás el lápiz amarillo de penalizar las terminaciones en “inas”. Apunta siete.
   Ahora salgo a pasear, ¿me ves?, estoy paseando. Se me quedan las cosas, todas las cosas, colgadas de los ojos, y es que me fijo mucho para después contártelas. El cielo es más amplio desde que te escribo. Mira, en la playa hay una joven madre tumbada boca abajo sobre la arena. Su niño chico, más de dos años no tendrá, le ha parecido que el lugar más cómodo es el trasero de su mamá, se ha sentado satisfecho en el curvo sofá, claro que pronto se cansará de su mullido trono porque los niños son así, se aburren de los juegos enseguida. Me gusta contarte esto porque sé que vas a sonreír. Hacerte reír siempre me ha resultado fácil, que me quisieras para “los siempres” un imposible
   Escucho el mar que va y viene, a veces solo parece que viene. De vez en cuando, una ola mayor que las otras hace más ruido que las demás al llegar a la orilla, en su retroceso los cantos y piedras que arrastra la resaca suenan a... no me sale la palabra, ¿cómo llamarías al sonido de las piedras cuando retroceden? Escríbeme y cuéntamelo, cuéntamelo de esa manera tan tuya, colocando las palabras como gemas preciosas, una tras otras, íntimas, sin estorbarse. Cuéntamelo a tu manera, ya sabes de lo que hablo.
   ¿Recuerdas cuando los tres, el schnauzer, tú y yo, éramos tan felices? , claro que la felicidad tiene la mala costumbre de comportarse con efecto retroactivo, cuando se escurre de nuestras vidas nos recuerda aquella vez en la que ¡Ay! fuimos tan felices sin saber que lo éramos. ¡Vaya!, acabo de hacer algo parecido a un retruécano, que consiste en repetir una frase en el orden inverso de los elementos,   y ya sé que sonríes conmigo pues fuiste tú quien me enseñó  las figuras retóricas y sobre como dejarse llevar con el cuerpo. Sobre el manejo del  alma nunca hablamos.
   Me gustaría decirte algo interesante, como por ejemplo: “la labor incesante del sujeto trascendente culmina en la unidad última del sujeto y el objeto, (estoy recitando una frase de uno de tus sesudos libros olvidados en mi casa, en aquella nuestra casa). La leo una y otra vez... la labor incesante del sujeto extravagante... la extravagancia del sujeto cesante... y con franqueza, no tengo ni puñetera idea de lo que significa.
   Vuelvo a casa. Suena  un saxo mientras intento algo parecido a una carta de amor. Prometo no mencionar en ella las palabras prohibidas: Felicidad, Alma, Corazón, Siempre, Nunca, Adiós. Prometo pasar por encima de las frases grandilocuentes y comprometidas, no rozar las emociones, navegar entre dos aguas, mantener el tipo, ser equilibrada, acróbata de la cuerda floja, no respirar por si acaso duela, prometo sobre todo no amarte. Acabo de decirte una mentira.
   Y porque la vida es así,  te deseo que escribas bien y mucho, también a mí misma, no para que, como siempre, triunfes o yo consiga publicar, solo para que nos mantengamos en pie como hasta ahora hemos hecho.


18 comentarios:

  1. Qué bonito, Isabel! Qué bien logrado ese clima de melancolía, de ternura y de tristeza contenida. El último párrafo es fantástico. Muchas felicidades.

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    1. Muchas gracias Marta. Espero seguir con la tónica de leer con atención a los compañeros entre los que te encuentras Marta. Hasta muy pronto.

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  2. Me ha gustado mucho eso de la felicidad retroactiva, un poco lo que parece que le sucede a tu protagonista, aunque una lectura más profunda se ve que está por encima de su pedantería. Qué placer reencontrarse con esa ironía tan tuya impregnada de ternura.
    Un beso muy grande, Isabel. Te echaba de menos

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    1. ¡Qué buena lectora eres Ana!, tenía algo de inquietud que confundieran cierta pedantería puesta con total ironía y que habría que achacar más a la pareja sesuda (ex) de la narradora de la historia.
      Un beso querida Ana.
      P.D. Estoy con tu relato, ya te diré.

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    2. "Ex" en el contexto literario. Nada que ver con la realidad...¡ahh... por si acaso! :)

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  3. Precioso, pero qué triste. Es cierto que la felicidad duele cuando ya ha pasado, y cuanto mayor ha sido, más duele.
    Tienes una manera maravillosa de combinar las palabras y de conseguir con ellas sugerir bellas imágenes.
    Un beso.

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    1. Bueno Rosa, ya sabes que la vida tiene esos contrastes, belleza y tristeza, lo que hay es lo que hay compañera.
      Un beso y mil gracias Rosa.

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  4. Una carta de amor, lo más parecida posible al amor. Te retroalimentas de la palabra escrita, me parece verte disfrutar en la complejidad del lenguaje utilizado, dónde no hay símiles, ni metáforas, ni las típicas palabras que se suponen en una carta amor. Diría que es la antítesis, de la misiva amorosa... sí, esa dónde se nombra la felicidad, amor, alma...

    Un gran abrazo literario.

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  5. El efecto retroactivo de la felicidad,... veo que nos ha gustado a más de uno,... es como un calderón en una partitura que te deja, así en suspenso, durante un rato pensando en esa felicidad vivida sin paladearla, como si te la bebieras un buen vino a grandes sorbos.
    En todo caso noto cierta felicidad contenida,... como de liberación,... quizás nuestra protagonista debería agarrar este momento y disfrutarlo de verdad ;)
    Me encantó tu relato,... y tu ironía!

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  6. Ya echaba en falta tus letras, Tara. Menuda carta de amor. Escribes tan bonito, como dirían en Latinoamérica (no sé si también en tu tierra), que me he visto obligado a releer algunos párrafos para disfrutar mejor de tus letras. Elogio tu forma de escribir algo tan bello con tanta naturalidad y aparente sencillez.
    Tanto el amor como el desamor hacen correr ríos de tintas pero, no sé porqué, creo que esta carta no llegará a su destinatario. Si es así, él se lo perderá.
    Me ha encantado volver a leerte.
    Un abrazo.

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  7. Coincido totalmente con Josep, la belleza de tu estilo está en la naturalidad y en la aparente sencillez. Porque la protagonista, con mucha soltura y a pesar del amor que se desprende de sus frases, no deja de tomarle un poco el pelo a ese personaje tan intelectual y exitoso que recibirá la carta.
    Enternecedor relato, querida Isabel.
    Un gran abrazote.

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  8. Me ha gustado mucho Tara.Ese baile de aquí para allá optimista y amoroso y por si acaso, dejar de respirar para que no duela.Besos grandes
    .Muchos beso

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  9. Mantenernos en pie. Buena tesis en un relato magnífico. Una voz narrativa muy bien lograda para mostrar un mundo que tal vez nunca existió. El concepto de la felicidad retroactiva y los retruécanos, las piedras que retroceden... Magníficas imágenes en una voz narrativa “desde” la primera persona hacia una segunda persona que es en realidad el protagonista de una irrealidad marcada por ausencias y vueltas y revueltas enmarcadas en la mentira del desamor prometido. Es un relato livianamente denso que ocupa todos los recovecos. Da la impresión de estar muy cuidado y medido. Con puntuación segura sin duda.

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  10. Hola. Un relato muy original, cargado de ironía resignada, sin lágrimas; y también, de bellas imágenes: las piedras que retroceden, el niño en el trasero de la mamá, las mandarinas. Por cierto, una escritura muy pulcra y bien trabajada.

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  11. Hola, Tara!
    Hacía mucho que no sabía de ti. Me alegra comprobar que tu pluma sigue maravillando a quienes la leen.
    Un besote.

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  12. Hola Isabel
    Desde hace un tiempo he tenido que abandonar mi actividad escritora/lectora por cuestión de prioridades, pero no quiero renunciar a leer a mis amigos de letras de vez en cuando.
    Cuando la narradora escribe eso de " me gusta contarte esto porque sé que vas a sonreír" parece dirigirse a cada uno de los que leemos. Porque eso es lo que ocurre. Siempre consigues ponernos una sonrisa en la cara con lo que escribes, no importa si es drama o comedia, o ambas cosas, porque así es la vida. Y tú la narras sin ambages, sin florituras, pero con poesía, con genio. Como tú misma. Muchas gracias. Y un enorme abrazo, Isabel.

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  13. Me ha encantado, Tara

    En su sencillez encierra una vida con todos sus misterios, incomprensiones, dolor y sobre todo amor.

    Me gusta como lo has planteado, el no querer quebrar esa fina línea que mantiene unidas a esas dos personas...

    Las imágenes tan llanas pero cargadas de significados, esas cosas de todos los días...

    Lo he disfrutado mucho, mucho

    Un abrazo

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  14. Es una carta de amor atípica, donde no se encuentran los elementos literarios usuales de una carta de amor, y por eso original. La autora se le saca la lengua por momentos a la corrección literaria y las manían de su ex, aunque no por ello deja de estar presente en todo el relato un trasfondo de cariño por la persona que se ha ido. También me ha gustado lo de la felicidad con efecto retroactivo. Un cuento donde una vez más pones de manifiesto tu buen hacer, Isabel. Un abrazo.

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