martes, 3 de marzo de 2020

Érase un rey...



Reto del mes de febrero, para CAFÉ LITERAUTAS  las palabras que tienen que estar presentes son: Foto, elefante y aguijón. Es válido escribirlas tanto en singular como en plural, femenino o masculino.

El reto opcional, que como bien indica su nombre, se puede aceptar o no. Para este mes, solicitamos que alguno de los personajes pierda la memoria.

Agradecida especialmente a los compañeros Estrella Amaranto, Pepe de la Torre, Isan, Irene Rodriguez y David Rubio… y en general a todos y cada uno de quienes me han comentado y corregido. Gracias.

                                   

                                     Érase  un rey...

   

   Se llamaba Cloe. Esperpéntica Cloe con la frente marchita. Delicadas venas y finísimas arrugas surcan el mapa desesperado de su cara. El aliento de náufraga ahogada en ginebra o ron, lo que se tercie.

   Pasaba su tiempo entre la plaza del pueblo y el paseo marítimo recitando el único poema que sabía. La mano izquierda en el pecho; la derecha dibujaba molinetes en el aire, más bien aspavientos. Al terminar, solía hacer una profunda reverencia a la espera de aplausos, y con suerte, de algunas monedillas. 

   Mi mujer se enfadaba conmigo cuando le hablaba de Cloe. 

   —Le das demasiada confianza. No entiende cómo puedes inspirarte en semejante borracha. No irás a escribir sobre ella, ¿verdad Manuel?

   Titula a mi galería de personajes, colección de esperpentos. Yo los llamo extrañas aves del paraíso.

   Cloe fumaba con los ojos semiabiertos, o medio cerrados, para que el humo no entrara en ellos, lo cual prestaba una expresión cautelosa al rostro. Parecía observar el mundo a través de la cancela de sus pestañas.



   Este era un rey que tenía 

   Un palacio de diamantes

   Una tienda hecha de día

   Y un rebaño de elefantes…

   Pensé que la sutileza del "de", cambiaba el sentido de la frase. Una tienda hecha del día sugiere una materia de luz. Me interesaba el punto de vista de Cloe por no estar influenciada por nada, ni por nadie.
  —Cloe, dime… ¿te parece que la tienda está hecha del día o de día? —pregunté vocalizando bien la diferencia de las preposiciones. 
   —¿Cómo…?
   —Que si la tienda está hecha del…
   —De día, claro —interrumpió. —Si la hicieran de noche no verían una mierda.
   Cloe se limitaba a recitar sin analizar los conceptos y a poner en su sitio a un escritor completamente idiota.
   —¿Sabes  que tu poema lo escribió un tal Rubén Darío?
   —¿Quién es ese…? 
   Olvidó la pregunta al ver bajar unos cuántos turistas del autobús. La artista salió disparada a escena declamando alto y fuerte, con gran despliegue de gesticulación. Lancé un euro en el pañuelo abierto junto a sus pies y puse cara de embeleso. Los extranjeros se detuvieron un instante a mirar el grotesco espectáculo. Ninguno de ellos emuló mi gesto. Siguieron su camino sin que acabara la memorable actuación.
   —Manuel… ¿no me da usted algo? Mire que no he ganado nada todavía.
   —¡Pero Cloe! Si te acabo de…, mejor te invito a café.
   —Un carajillo a poder ser.
   —¿Has comido algo hoy?, ¿quieres un bocadillo?
   —Que sea de calamares. 
   Mientras ella se zampa su bocata, yo apuro el café e intento leer en vano mi periódico.
   —¿Y ese elefante muerto de la foto?
   —Lo mató el rey de tus versos, Cloe. Un magnífico ejemplar macho. 
   —¿Y a los otros cuatrocientos?
   Ante mi gesto de duda, recitó los versos.

   Viste el rey ropas brillantes
   y luego hace desfilar
   cuatrocientos elefantes
   a la orilla de la mar.

   —¡Ah sí!, tu poema.
   —¿Se los cargó a todos?, ¿en serio?
   Me miró con los ojos muy abiertos, inquisidores, clavándolos en los míos como aguijones.
   —Supongo que sí Cloe, no me extrañaría nada. El de la portada del periódico fue abatido de siete disparos, siete tiros con su rifle Rigby Express del Calibre 470.
   Dejó de prestarme atención. Era difícil explicarle la noticia de que el rey de España, el presidente honorífico de la organización internacional dedicada a la defensa de la naturaleza y el medio ambiente, era cazador de elefantes. 

   No volví a ver a Cloe durante años. Supe que preguntó por mí en varias ocasiones. A mi regreso a la isla, me contaron que estaba interna en el psiquiátrico después de varios episodios de comas etílicos.
   Cuando fui a visitarla no me reconoció. Le recité bajito el poema que tanto le gustaba.

   Este era un rey que tenía…

   Al mencionar los elefantes, me pareció ver una tenue luz, allá, en el fondo de sus ojos. 
   —No reconoce a nadie, no sabe ni cómo se llama —indicó la aséptica enfermera.
   También le dije que le había traído un cartón de tabaco negro marca Kruger, sus preferidos. La misma celadora indicó el letrero de prohibición. 
   —Supongo que podrá fumar en los patios.
   Negó repetidamente con la cabeza.
   La cancerbera le requisó los cigarrillos por si se le rompía la caja del pecho. El corazón no se lo pueden destrozar, está vacío de por vida. Lo de la memoria de su alma tiene peor diagnóstico. Un globo henchido de nada.




                           Isabel Caballero





20 comentarios:

  1. Ay! Qué buena, Isabel, la historia del rey y los elefantes! No me lo esperaba para nada. Un relato ingeniosísimo y magníficamente escrito, como siempre. Me ha gustado mucho, mucho.

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    1. Te agradezco infinito Marta tu comentario. Soy consciente de que al interactuar en Tintero y comentar a todos los compañeros, no queda casi tiempo disponible para los relatos que no concursan.
      Me alegra mucho de que te haya gustado.
      Un beso Marta.

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  2. Ya sé que eres muy generosa con los compañeros que participamos en Café Literautas, pero por mi parte también quiero agradecerte este detalle de nombrarme.
    Como ya opiné en la web, has creado un gran relato, dando forma a un personaje extraordinario, por su peculiaridad y matices tan diversos, por supuesto me refiero a CLOE, alguien que además existió ahí en tu hermosa tierra canaria y que llegó a ser todo un personaje popular del cual se inspiró un cantante para dedicarle una canción, pues nos comentaste que existe un vídeo en Youtube y tuve la curiosidad de verlo: https://www.youtube.com/watch?v=rbMv-FnL9Co
    Una artista callejera a la que supiste dotar de suficiente dramatismo, ternura y coraje, como para que en el término de sus días y a pesar de su deterioro físico y mental, nadie haya logrado destrozar su maltrecho corazón, que ya la vida se encargó de vaciarlo. Este final siempre que lo leo me deja sin palabras.
    Hay alusiones al Borbón que salpican de fina ironía a esta historia, lo que favorece el equilibrio de este drama, aligerándolo de "peso".
    Mi calificación siempre es de sobresaliente y te felicito aquí también.
    Un beso.

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    1. Halando de generosidad tú, Estrella, que para todos tienes un espacio.
      Gracias compañera.
      Te cuento que el vídeo que viste no es el de Cloe (Cloe es una invención), sino de Lolita Pluma,una persona de carne y hueso, (tengo otro relato de ella), Lolita musa de escritores y artistas, y reina del parque de Santa Catalina en Las Palmas de Gran Canaria. Ya fallecida el Cabildo le hizo una estatua en dicho parque.
      Muchas gracias por tu comentario Estrella, me siento culpable de no poder leer todos tus aportes, que son numerosos y de calidad sensitiva.
      Muacks besosss

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  3. Qué hermoso relato, Isabel. ¿Es real o pura ficción? No es que importe mucho, es pura curiosidad de una cotilla irredenta.
    A mí también me encanta ese poema de Rubén Darío. Ese y el de "La princesa está triste".
    Un personaje maravillosos tu Cloe.
    Un beso.

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    1. Es ficción Rosa, pero seguro que como Cloe, hay un montón de personajes en todos los lugares y pueblos.
      Gracias guapa.

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  4. ¡Hola, Isabel! Un estupendo estudio de personajes, tanto Cloe como Manuel. Casi un Quijote y un Sancho Panza. Cloe viviendo en su mundo, Manuel sintiendo una mezcla de compasión, pero también admiración. De hecho, es Manuel el personaje que más me ha interesado ¿por qué ese interés por Cloe, como le dice su esposa? Qué encuentra a faltar en su vida para buscar esa compañía "esperpéntica", ahí nos dejas espacio para las elucubraciones.
    Como sé que te gustan las apreciaciones te comento alguna cosilla en modo "caféliterautas". El párrafo inicial no me acaba de convencer. Es una descripción que me parece un tanto recargada y con un estilo demasiado literario que en el resto del relato no se da. Y tampoco aporta demasiado, si comenzamos a leer a partir del segundo el personaje y la historia no se resienten en absoluto. Además, este segundo párrafo ya nos muestra al personaje actuando y eso siempre es mucho más potente para presentarlo. Además, en ese primer párrafo utilizas el presente, un tiempo que luego no vuelve a utilizarse.
    Otra parte que me chirrió fue el párrafo informativo sobre las andanzas de nuestro Juancar. Ahí, Manuel, que hasta ese momento tenía en Cloe el objetivo de su discurso, parece poner un paréntesis y dirigirse al lector como si fuera un presentador de telediario. Tampoco lo veo necesario, con el excelente diálogo anterior ya se mostraba muy claramente la diferencia entre ese rey imaginado por Dario y el real. En cuanto a la forma, faltarían dos comas vocativas: ¿verdad, Manuel? y ¡Pero, Cloe! Un fortísimo abrazo!!!

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    1. Vales un imperio David.
      Mañana me pondré a ver por donde puedo limar. Los de los tiempos ya me lo habían indicado Pepe e Irene Rodriguez, algo corregí, pero aún se me han quedado algunos flecos.
      Gracias también por los aspectos positivos.
      No me explico de donde sacas tiempo para, además del todo el trabajo que te damos en Tintero, tener la generosidad de venir a leer y hacer comentarios tan asertivos y de ayuda.
      Un abrazo gigante.
      Lo dicho... mañana le doy un repaso a Cloe.

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  5. ¡Ahh! Te cuento... Cloe no existe, al menos tal cual la relaté, pero Manuel está basada en mi padre que tenía mucho interés por los personajes esquinados de mi pueblo, entre ellos un tal "Chano el guapo", ahogado el pobre por un accidente. Mi madre se enfadaba con él por andar charlando con semejante "gentuza". Hay personas así, como Manuel y mi padre, te lo aseguro.
    Gracias de nuevo David.

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  6. Ya hice los deberes david. Siguiendo tus acertados consejos, he borrado la frase "literaria", puesto en pasado el presente inicial, y eliminado el discurso sobre el "de" y el "del".
    Creo que ha ganado el relato aunque tenga menos palabras.

    ¡Pero que obediente soy caramba!

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  7. Menudo relato. Mi más sincera enhorabuena, Isabel, y no solo por haber cumplido con todos los retos, incuído el opcional, sino, y lo más importante, por haber ideado una historia tan peculiar como solo tú sabes hacerlo. Tienes el don del prestidigitador, que saca una paloma blanca de la chistera cuando solo había un pañuelo ajado, je,je.
    He disfrutado de cada palabra de este relato tan original basado en un personaje tan peculiar.
    En la Barcelona da principios de siglo XX, corría por las calles del barrio del Raval (el entonces llamado barrio chino), un personaje, conocido como "la moños" (por su peinado), a quien se le dedicó una famosa cancioncilla, que llamaba la atención por su actitud lúdica y por su indumentaria y maquillaje extravagantes. Acabó sus días en la Casa de la Caridad, y su entierro y funeral fueron abonados por colecta pública.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Josep.¿Dónde estabas metido muchacho?, a ver si te vemos pronto participar en los retos.
      "La moños" seguro que también era muy peculiar.
      Un fuerte abrazo Josep.

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  8. Es curioso como en cada lugar existen personajes como Cloe que han sido musas de escritores y artistas. Me ha encantado tu relato y, aunque lejanamente, me recuerda la historia de ""las 2 Marías o también "las dos en punto" en Santiago de Compostela.
    https://es.wikipedia.org/wiki/Las_Dos_Marías
    Buen fin de semana!

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  9. Da para mucha literatura estos personajes.
    Que tengas una estupenda semana amigo Norte.

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  10. Isabel has escrito un hermoso relato. Siempre hay personas como Cloe donde inspirarse y tu lo has hecho de maravilla. Me extraña que te corrijan algo, y de verdad es de agradecer, porque tu escribes muy bien. Un abrazo.

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  11. Siempre tienes palabras entrañables y generosas para todos Mamen, y esto es de agradecer. También agradezco en la misma medida las correcciones, todo sea por el bien del relato, que es quien gana.
    Un abrazo Mamen. Ahora con esto de salir menso a la calle, ya sabes, tengo un poquito más de tiempo para comentaros. Deseando que empiece el nuevo reto.

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  12. Hola, Isabel, agradezco que hayas hecho un huequito en tu magnífico blog y sobre todo en la cabecera de este relato que como ya te dije que, a parte de que me encantó, es muy muy bueno. Aunque he de decirte que el mérito es todo tuyo, por mi parte soy un pobre observador que merodeaba metiendo sus ostentosas narices, je, je.
    Como dice David, has elaborado unos personajes con mucha profundidad y eso a pesar de usar cuatro diálogos y varios párrafos. Soy de un pueblecito muy pequeňito y en él cada persona prácticamente es un personaje peculiar, y este relato me ha devuelto esa peculiaridad de las personas.
    En fin, me parece que te quedó más redondo, y, aunque como te ha apuntado el bueno de David, siempre hay cosas que pulir eso es más buena noticia que otra cosa.
    Un abrazo y nos volvemos a leer en ya nada.

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    1. Gracias a ti Pepe, por leerme con cariño y respeto, y sobre todo por ayudarme a mejorar.
      Sí que queda poquito, sí.
      Hasta muy pronto compañero.

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    2. Y un fuerte abrazo, que por aquí nos podemos dar un montón de abrazos y besos sin que se nos pegue ningún bicho ;)

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