La lluvia desdibuja el puerto, el perfil del faro, los contenedores que eleva una grúa y la silueta de una mujer que escribe
sobre un galeón español que da la vuelta a la isleta y enfila la ensenada. Adelanta
su estela una ágil carabela, es fácil
rebasar la nave que además escora. Las gaviotas circunvalan la mesana, picotean los
colgajos de un marinero insurrecto, ya no queda del infeliz casi nada, solo la
peste y unos trapos vacíos ondean y avalan que hubo una vez un hombre amarrado
del palo de popa.
El camarero interrumpe otra vez con un
impertinente y mal pronunciado usted.
—¿Va a tomar algo más usté?
—Otra tónica, por favor.
En la mesa del al lado, dos viejos monjes barbudos acompañados de siete frailes más jóvenes, conversan entre ellos en una extraña lengua.
Supongo que están disfrazados, el carnaval está a la vuelta de la esquina. Como
estoy aburrida, escucho lo que dicen, de algo me sirvió el precario latín que estudié en quinto y sexto de bachiller allá por… Uno de
ellos se hace llamar Blandanus y el otro Maclonio, y cuentan, creo, sobre una especie de ballena que flota, puede que participen en el concurso convocado por el Ayuntamiento, al que,
por lo visto, piensan presentarse. No está mal el premio por un artilugio
marino que navegue unas millas sin que se hunda, o al menos hasta llegar a la meta.
Por fin arriba la
nave. El capitán se sienta en mi mesa, espera que, en unos días pueda reponer a los exhaustos
cautivos. Antes de venderlos habrá que frotar la hediondez de sus cuerpos,
lustrar sus pieles con aceite de argana, curar heridas y disimular escorbutos.
A cada uno de ellos provee de camisa y calzón, sombrero de caña, y si ya ha
entrado octubre, chaquetilla de bayeta no demasiado gruesa que no conviene
acomodarlos. Para las mujeres vestido de algodón con enagua y un pañuelo que
cubra sus rizadas cabezas.
Las autoridades suben en el galeón de más
de treinta metros de eslora y cuadradas velas en el trinquete, mayor y mesana.
Casi doscientos vivos esta vez, y por lo visto tienen almas, empieza a decir la
iglesia.
—Bienvenido capitán.
—A sus pies, señora —contesta.
—Le compro su nave, pero no por el dinero que pide, no le
doy más allá de siete mil euros, que está para un desguace.
Desconozco la moneda de estas islas. Mirad que mi galeón ha surcado océanos y tengo
otros interesados en ella —replica dándose importancia y olfateando la tónica.
—¿Qué demonio es este brebaje? ¡Zagal…
una jarra de vino y algo de pitanza! ¡Rápido!
Devalúo la vencida carraca no sea que el capitán me estafe.
—Pues no sé si algún majadero querrá comprar un viejo barco que enseña costillas. ¿Ha probado a ponerle fibra de vidrio reforzado?
—Tiene un falso forro de madera de pino, a pesar de ello, los gusanos han avanzado hasta el duro cedro, perforan, cavan, crecen y engordan a costa de mi pobre nave y avanzan hacia las cuadernas. Para poder llegar a éstas afortunadas ínsulas usamos un emplasto de cinc, cal y orina mezclado con la estopa de cáñamo embreada metida entre las juntas de las tablas.
Agradezco su sincero alegato, y también le digo que donde esté el acero que se quiten cáñamos y estopas.
— ¿De qué invento habláis?
Le muestro el salero que mira con desconfianza dándole vueltas en sus manos. El capitán tuerce el gesto y cuenta que ha hecho intento de todo, salvo la descartada quimera absurda de doblar el fondo del casco con esa madera tóxica que mata a la broma, pero es tan endeble que solo el roce de la sal la henchiría.
Renuncio a la compra
de la nave, aunque me intereso por los libros prohibidos de su bodega. También le
sugiero que si se presentara al concurso de artefactos marinos seguro que ganaría algún dinero, no
paga del todo mal el Ayunt…
—¡Mirad! —me interrumpe apuntando con su dedo la enorme ballena que entra en la bahía abarloándose a su velero.
—¿Pero que colegas ni que niños muertos…?
—Los de la comparsa de frailes y el que estaba en su mesa, dijo que le pasáramos la minuta a usté, la concejala de...
—Yo no soy la conce..., en fin, a ver esa cuenta.
Ha dejado de llover.
En el charco de la entrada un barquito de papel agoniza igual que mi tarjeta
de crédito que se ha quedado temblando y más seca que la mojama.



¡Una mixtura de Vigilia y Ensueño en la mente de la artista de las palabras, mujer enigmática que según el texto, vive en las Canarias! Emula la literatura medieval de todas las oscuras bibliotecas que en el mundo han sido e incluso ese saborcillo tétrico al "Nombre de La Rosa". Se puede extraer la conclusión más acertada :¡¡¡¡¡¡La Imaginación lo es todooooooo!!!!!!!! Soy de Letras Puras, y que menciones a Los Amados Latines me pone la piel de gallina. 🌍
ResponderEliminar¡Pues sólo queda decirte : La r g a d T o d o E l T r a p o o . . . . . en la mente o en la imaginación deliciosa de San Borondón! ¡Ah, y muy adecuado el lenguaje náutico! 🥽
Graciassss Juan. Espero que tenga el ingrediente esencial de magia, y algo de que la magia se vuelva en contra.
EliminarSan Borondón da mucho de sí, y la mezcla de siglos un disparate (sonrío y agradezco)
No sé si has escrito algo para este reto, espero poder llegar a tiempo para leeros a todos.
Un abrazo marítimo y prenavideño.
Así que has sido concejala de festejos? Y de pesca y navegación a juzgar por el lenguaje que te gastas.
ResponderEliminarPero lo mejor es esa tónica, cuyo nombre sibilinaMente ocultas, que permite viajes en el tiempo virtuales pero muy reales, con un mínimo apoyo de la realidad contemporánea. Hay que ver lo ue desarrolla a partir de un barquito de papel en un charco.
Abrazooo y suerte
¡UY! ¿Yo concejala...? ni siquiera consejera.
EliminarEs verdad que el barquito de papel del charco fue el detonante de esta historia, no hay qu desperdiciar las pequeñas cosas que pueden convertir a un juguete de papel en un galeón negrero o una ballena San Borondesa. ¡Ja!
Gracias Gabi. Nos vemos o leeremos prontito.
Genial este relato. Me ha encantado esa mezcla de siglos, ambientes y personajes, todos ellos en una taberna del puerto. Hay magia, fantasía y caos para dar y tomar. Mucha suerte en el concurso.
ResponderEliminarUn beso.
¡Qué bien, Rosa! Es un lujazo que una gran lectora como tú disfrute con este pequeño relato. Y yo feliz.
EliminarBesossss
Hola Isabel, un relato buenísimo para el reto de El Tintero. Me gusta mucho la atención al detalle, se nota la labor de documentación sobre la cuestión marina. Todo parece un sueño o una ensoñación diurna, donde se mezclan pasado y presente.
ResponderEliminarSi a la mente se le suelta la correa suceden estas cosas deliciosas. Te felicito, disfrutable al cien por ciento. Ana Piera.
Y yo acabo de leer tu espejo de obsidiana, tan especial y tan... peligroso si se tercia. No es aconsejable saber el futuro de antemano, creo.
EliminarGracias Ana, un comentario precioso, como tu manera y modo de escribir.
¡Ay! Lo que ha dado de sí ese barquito de papel... Un relato estupendo, Isabel, divertido, enigmático y muy bien ambientado. Nos has metido de lleno en esa taberna del puerto que nos traslada de golpe a otro tiempo para servir de escenario a esos personajes tan peculiares que van apareciendo. El final deja una sonrisa y el título también me parece buenísimo. Gran historia. Un beso.
ResponderEliminar¡Qué bien, Marta, poder sacarte una sonrisa! Un besito, compañera y hasta muy pronto. Graciassss
EliminarHola, compañera. Por fin llegué hasta tu relato, y he de reconocer que esperaba encontrarme el componente de magia, fantasía y caos en otro ambiente, no en uno tan marinero, y tan literario; eso sí, tu estilo te delata.
ResponderEliminarAhora bien, ¿la protagonista escribe sobre lo que vive y ve, o vive y ve lo que escribe? Da igual, tanto monta, monta tanto...
Me permito osadamente una anotación (espero no ser impertinente):
En "los contenedores que elevan una grúa", yo creo que es más bien "los contenedores que ELEVA una grúa".
La línea de diálogo "—¿Va a tomar algo más usté?", yo la habría puesto en línea aparte, aunque como casi es una explicación de la frase anterior, también encaja ahí; eso sí, ponle el punto y aparte a la iglesia, anda, para que tu texto te quede literaria y espiritualmente redondo...
Resumiendo, muy buen relato, amiga, muy bien documentado en todo lo relativo al mundo de los marinos y puertos. Sólo me ha faltado la botella de ron, aunque yo no beba, je, je, je.
Mucha suerte en El Tintero.
Un fuerte abrazo, Isabel.
Pues no sé yo si la relatora vive lo que ve, o ve lo que vive, o vive y ve o yo qué sé :) Habrá que preguntárselo a ella.
EliminarEs verdad que una botella de ron iría de perlas a la historia, ná que ver con la aséptica tónica (sonrío mucho)
Enseguida me pongo con las correcciones que me apuntas y que son de mucha ayuda, te agradezco infinito, Patxi.
Un abrazo cariñoso y hasta muy pronto, colega.
Creo que con tu ayuda, Patxi, y ya corregido, me ha quedado niquelao jjj
EliminarGracias por tu confianza, compañera. Y, ya puestos, ¿no sería más correcto decir "pronunciado" que "acentuado"?, porque "usted" y "usté" se acentúan igual al ser agudas las dos. Es otra humilde propuesta que se me olvidó comentarte antes, lo siento.
Eliminar¡Ea!, cambiado el acentuado por el pronunciado. ¡Ay qué obediente soy!
EliminarGracias de nuevo, Patxi, de verdad, que m´s valen seis ojos que cuatro (uso gafas)
Aah ,está semana
ResponderEliminareres tú, la que sale
en El Tintero , me
alegro, un saludo.
¡Hombre Orlando! Salgo yo y todos los compañeros que quieran aportar su granito de arena. Ya podrías animarte.
ResponderEliminarHola, Tara (o Isabel) 😅
ResponderEliminarTan enfrascada estaba la escritora imaginando una historia que se dio cuenta demasiado tarde de que le habían endosado la cuenta a pagar. Y todo por un barquito de papel.
¡Es que hay cada aprovechado! :)
ResponderEliminarHola, Tara, si es que en la mente de las escritoras y/o escritores hay de todo, mucha imaginación y derroche de vocabulario, del tipo que sea (como en este caso, marinero); pero tanto se mete en su mundo que, al final, no se da cuenta de lo que está ocurriendo ¿o quizá es por su novela, una escritora que entra dentro de su propia novela?
ResponderEliminarCurioso e imaginativo relato, Tara.
Un abrazo. :)
Muchísimas gracias, Merche, es verdad que quienes intentamosesto del escribir se nos va la olla, y supongo que eso es lo que me pasó a mi.
EliminarUn cariñoso abrazo, Merche y hasta muy pronto.
Hola, tara. Me parece un relato onírico, ingenioso y con una atmósfera hipnótica que te envuelve desde la primera línea y te deja flotando en esa frontera borrosa entre realidad y alucinación. Es una muestra excepcional de realismo mágico portuario: una mujer escribe en un bar bajo la lluvia, y su narración se funde con lo que ve (o imagina) en la bahía: un galeón del siglo XVI llegando con esclavos exhaustos, libros prohibidos escondidos, un capitán fanfarrón, frailes ebrios subiendo a una “ballena” que en realidad es un artefacto carnavalero… Todo narrado con un lenguaje poético y preciso, lleno de detalles históricos náuticos que le dan una autenticidad brutal al delirio. El juego temporal es brillante: la escritora negocia con el capitán como si estuviera en su misma época, le habla de fibra de vidrio, acero, euros y concurso municipal, mientras él pide vino y pitanza y se escandaliza con la tónica. La confusión de épocas es tan natural y tan absurda que te hace dudar constantemente de qué es real: ¿está alucinando por aburrimiento? ¿Es un viaje mental inducido por la lluvia y el puerto? ¿O realmente ha habido una brecha temporal en ese bareto cutre? El remate es perfecto: el camarero le pasa la cuenta de “sus colegas” (los frailes y el capitán), la confunde con la concejala, y su tarjeta queda seca como mojama mientras un barquito de papel agoniza en un charco. Es un cierre cotidiano y cruel que te saca una risa amarga y te devuelve de golpe al mundo real… o eso parece.
ResponderEliminarUn abrazo 🤗
Puedes, si quieres, Marcos, llamarme Isabel, o Tara... a elegir.
EliminarDe entrada te diré que es todo 7un regalazo tenerte en Tintero, no solo por como escribes, sino por la comprensión y generosidad con que tratas los aportes de todos, y me incluyo. Me sube muchísimo la moral de "escritorzuela", hasta la estratosfera me sube, y las dudas (que tenemos todos a la hora de escribir), se evaporan.
Gracias Marcos, por saber apreciar el cuento porque dan ganas de seguir escribiendo.
Mmmm... sobre tu pregunta si alucino, me aburro, o ... creo que se ha abierto lo que tu dices, una brecha temporal en el bareto del puerto y por ahí entraron los siglos, todos los locos, incluída la mujer que escribe y hasta una ballena San Boronesa.
Un abrazo de los fuertes, y supongo que has escrito. Ya llegaré, que voy por turno riguroso para no perderme ninguno.
Muacksss
tara= Tara, disculpa la minúscula...
ResponderEliminarPero que despistada soy, si UN MUNDO PERPETUO BLANCO es tuyo, ¿ves? se me va la olla y por eso escribo como escribo. Disculpa, Marcos.
ResponderEliminarMuchas gracias, Isabel, por participar en la 49ª edición de El Tintero de oro en homenaje a Pratchett. Un abrazo y suerte!
ResponderEliminarGracias, Pepe, por la propuesta y la presentación de este autor que desconocía. Otro abrazo.
EliminarVisitantes..... visitantes de otras epocas que se funden mas o menos bien con alguien de nuestro tiempo, me hizo caer en cuenta lo precario que era la vida del marinero, sometido a la desnutricion y a que el barco de madera se pudriera y se hundiera en el olvido.
ResponderEliminarbueno y a cuidarse de los habitantes de los bares que hacen que uno les pague los vicios, ya me ha pasado varias veces
Siiii, visitantes inesperados, tú lo has dicho.
EliminarOye, J.C., cuidadito con los gorrones de baretos.
Gracias y hasta pronto, compañero.
Hola,
ResponderEliminarMe ha encantado el arranque, el primer párrafo es oro puro: "La lluvia desdibuja el puerto, el perfil del faro, los contenedores que eleva una grúa y la silueta de una mujer que escribe sobre un galeón español que da la vuelta a la isleta y enfila la ensenada. Adelanta su estela una ágil carabela, es fácil rebasar la nave que además escora. Las gaviotas circunvalan la mesana, picotean los colgajos de un marinero insurrecto, ya no queda del infeliz casi nada, solo la peste y unos trapos vacíos ondean y avalan que hubo una vez un hombre amarrado del palo de popa."
El juego metaliterario entre lo que se escribe y lo que “se cuela” en la realidad, rematado con la escena final de la cuenta, me ha parecido muy simpático. Mucha suerte en el concurso.
Muchas gracias majo...digo, señor Mago.
ResponderEliminarRealidad y ficción mezcladas hábilmente para regslarnos este relato surrealista y divertido. Espero que además de una tarjeta seca como la mojams, la concejala haya conseguido también un buen texto por el que le den algunas doblones de oro o de cualquier otra moneda marinera.
ResponderEliminarUn relato muy trabajado, bien punteado con esas descripciones y palabras náuticas. Felicidades, Isabel.
Muchísimas gracias, Bruno. Tu relato también me gustó mucho, uno de mis preferidos, y mira que es difícil decidirse en esta propuesta donde hay talento e imaginación a raudales. Un abrazo, felicidades navideñas adelantadas y nos vemos en la gala. Muacksss
EliminarUn poco tarde y con inconvenientes para comentar a varios compañeros, pero aquí estoy disfrutando de tus maravillosas letras,?y eso que no te gustaba el autor! . Es realmente una historia fantástica en todos los sentidos, sacada de un barquito de papel. Me gusta mucho ese capitán, aunque a juzgar por los restos del grumete, y el estado del producto de su tráfico, no se lo podría considerar como alguien bondadoso y compasivo, pero... también lleva a Homero, Virgilio, Erasmo, para que sean conocidos en el vasto mundo. El lenguaje elegido es perfecto para toda la fantasía y hasta para el camarero canario-sudamericano que dice "usté!
ResponderEliminarDisfruto enormemente de tus letras, amiga. Un gran abrazo
Juana, entiendo perfectamente cuando la vida no nos deja ni respirar, y andamos con el corre corre como el conejo de Alicia la des país maravilloso. No te preocupes, estás aquí, y además has escrito, y además has entendido al capitán de aquellos tiempos, que además de traficar con seres humanos, algo casi normal hasta que los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, tanto montan, concedieron las cartas de aforías para liberar a los esclavos y prohibir su comercio. Imagínate a esas criaturas, ¿cómo iban a sentirse libres si no tenían herramientas para serlo? Me pierdo con estos temas y divago, en fin, que el capitán por lo menos comerciaba con los aborrecidos del papa y conversa con un amujer muy rara que conversa en un bareto con los fantasmas del pasado y del presente.
EliminarMe alegra enormemente tu disfrute que hago mío.
Un cariñoso abrazo, querida Juana y mil gracias.
Hola Tara, enhorabuena por tu historia. Por ahí he visto a San borondón, a la ballena los piratas, que han dejado a la pobre escritora como tú has dicho vamos temblando. Muy bien escrito mezclada la realidad con la fantasía que al final son una.Un abrazo
ResponderEliminarHe escrito durante años un montón de versioes sobre San Borondón, la isla que según la tradición oral aparece y desaparece, y que se extendió la leyenda de que no era una isla sino una ballena donde los monjes, entre ellos Borondón, Blandanus y otros nombres que celebraban misa de pascua a lomos de la ballena... y a raíz de eso he inventado relatos y cuentos porque me gusta mucho. La inquisición llegó a excomulgar ( y esto es cierto y es historia), y condenar a la hoguera a quienes afirmaban que San Borondón existía y que navegantes la vieron con sus propios ojos,situándola hasta en mapas náuticos de la época, los condenaban salvo que se retractaran en sus afirmaciones, y en su lugar quemaban a un muñeco de paja. Se nota que me gusta el temita ¿eh?
EliminarGracias Ainhoa, nos vemos en la Gala. Otro cariñoso abrazo para ti.
Hola Isabel. Reconozco que al principio me despistó un poco el relato, ¿grúas y carabelas? ¿una tónica y un capitán pirata? Pero como buena escritora vas dando forma al relato sin necesidad de explicarnos nada, el contexto es el que nos va llevando de la mano y nos hace entender que la autora navega entre dos mundos, quizás tan solo sea su imaginación, o quizás todos esos personajes que desfilan ante nuestros ojos estén ahí realmente... y al final en efecto, nos queda esa duda porque el camarero es también testigo de esa magia que acaba de acontecer. Me ha encantado la ambientación desde la primera línea, dibujas esa taberna marinera, el paisaje y los personajes de manera excepcional. Y el lenguaje, moviéndose entre lo moderno y lo antiguo. Sentido del humor que asoma por momentos, y te pones más seria para dejarnos esa sutil chanza a la iglesia, con el capitán que lee a los prohibidos y los negros que, por fin, parece que ya tienen alma. Un relato muy completo, me ha gustado mucho. Un abrazo.
ResponderEliminar¡Qué alivio no tener que dar explicacione!, ya solo con que el cuento se explique solo sin que intervenga la autora me quedo más que satisfecha. Claro que la ayuda de un buen lector completa el binomio escritor-lector.
EliminarGracias, Jorge, ya sabes que tu aporte me emocionó y eso es porque está bien escrito y el autor tiene sensibilidad y herramientas más que suficientes para expresarlo.
Un cariñoso abrazo y aprovecho para felicitarte estas próximas fiestas.
Hola Isabel, aquí vengo con un despiste descomunal a leerte. Tu sacas lo mejor de una escritora y has escrito este relato marinero con mucha gracia. Y lo mejor es que tengo un despiste que va más allá de poder concentrarme. Mi vida en estos dos últimos años está a la deriva entre la vida y no querer vivir. Y como no hay dos sin tres la historia se ha repetido casi dos años a mi hijo y hace dos meses a mi marido, en el medio a mi me dio un trombo en un ojo que creí que iba a ser peor. Ahora ya puedo leer y solo me falta poder concentrarme. Felices Fiestas. Un abrazo.
ResponderEliminarMamen, siento muchísimo tu situación personal, tiene que ser muy duro y lo siento por ti y por tu familia. Al menos te queda el consuelo de poder leer, si no es a nosotros, (aunque me encantaría), pilla un libro de letras grandes porque la fantasía, la magia, la ilusión que, como bien sabes, genera la lectura, nos saca en ocasiones de la vida realista que nos toca vivir y nos lleva de viaje a otras dimensiones.
EliminarGracias por tu visita, Mamen, te doy un abrazo desde el cariño y espero que el año que está por venir te traiga consuelo, alegría y sobre todo salud.
Hola Isabel me ha gustado como sitúas las escenas en diferentes épocas y como consigues mezclarlas a la perfección.
ResponderEliminarEl vocabulario que empleas es fantástico.
En fin un relato muy completo .
Un abrazo
Puri
Mil gracias, Puri. Un fuerte abrazo y aprovecho para felicitarte estas fiestas que ya las tenemos encima. Muacks.
EliminarHola, Isabel. Un relato que rebosa fantasía y buen hacer. Destaca todo aquello que no cuentas, ese rico subtexto que llena el texto y nos lleva de la mano hasta el final. Y también lo que escoges contar, por supuesto. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarEste mes no participo, anduve liado con la migración de mis blogs a espacios gratuitos. Quiero que sepas que estoy leyendo tu «Villa Herbania» y la historia de Lucía me tiene atrapado. Leo despacito, al contrario que la mayoría en estos tiempos frenéticos, pero quiero creer que leo bien. Y tu novela es una maravilla.
Abrazo grande.
Buenas noches, Enrique. Justo con tu comentario que agradezco, he empzado hce un rato a leer tu nuevo libro "La rosa entre la lluvia", que me llegó esta mañana. El capítulo I "Papá, cuéntame otra vez", me lo he "comido" de un tirón, y esta noche si puedo, o mañana, iré a por "Marihuana". Me parece una coincidencia maravillosa que ambos nos estemos leyendo nuestras mutuas novelas, y como bien dices, con calma, que nadie ni nada nos debe apurar.
EliminarYa te diré cuando termine. Te felicito, y estoy feliz tener entre mis manos, en mis ojos y en mis sentidos tu Rosa entre la lluvia.
Un abrazo.
¡Hola, Isabel!
ResponderEliminar¡Qué derroche de fantasía y locura! ¡Me encanta! No he leído aún al autor homenajeado, pero apuesto a que nadie se le ha acercado tanto como tú. A ratos me parecía parodia, a ratos pura diversión mezclando tiempos históricos, y a ratos una curiosa metaliteratura en la que los personajes se han hecho reales y se han divertido un rato a costa de la autora, especialmente los frailes, jajaja. Y encima, le cuelan la factura! :)
Enhorabuena, ¡reto superado con nota!
Por cierto... Me ha llamado la atención la pintura, tan perfectamente acoplada al relato, ¿Es tuya?
Un beso enorme, gracias por acompañarme todos estos años en el Tintero, y que disfrutes un año nuevo lleno de magia y humor, ¡como tu relato! :)
Mil gracias, Maite. No sabría en qué género exacto encuadrar el relato, es fantasía, claro, aunque, como bien dices, la parodia se mezcla y me he dejado llevar.
ResponderEliminarSí, el dibujo es fantástico, es de un artista belga afincado en el sur de la isla, no es la primera vez que me presta sus maravillosos dibujos para mis historias, incluso tengo un cuaderno de dibujos firmado por él, ¡un honor!
Su nombre es.. a ver si lo escribo bien... Juan Leclercqz Kelza
Un abrazo cariñoso y que tengas un estupeno nuevo año, Maite.
A ver si encuentro algún dibujo más de él y te lo paso.
Maite... sigo... en este otro relato de hace años tienes otro dibujo maravilloso del extraordinario pintor belga. Te paso en enlace:
ResponderEliminarhttps://alzapalabra.blogspot.com/2017/07/la-otra.html
Bueno, no sé poner enlaces directos, lo siento, pero seguro que sabrás llegar a él.
ResponderEliminarAcabo de ver y leer la entrada. La ilustración, igual que aquí, va a la perfección. ¡El pequeño relato es una de tus joyitas!
EliminarUn fuerte abrazo, ¡y que tengas un comienzo de año estupendo!!
Te deseo lo mejor,Maite, que escribas mucho y bien y, sobre todo, que seas muy feliz. Muacks y remuacks.
EliminarHola, Tara! Grandioso trabajo! Has debido investigar un montón para situarnos con tanta precisión en el lugar, en el barco! El relato es excelente y nos deja con ese guiño de humor que tanto se agradece. Y la ilustración es un sueño. Felicitaciones!
ResponderEliminarUn abrazo
Muchas gracias, Mirna, gracias por tu apreciación del relato. Un cariñoso abrazo y hasta pronto.
EliminarUn relato muy bello, que muestra la escritura como viaje entre diferentes mundos, entre la realidad y la fantasía.
ResponderEliminarSuerte en el Tintero.
Abrazo.
Mil gracias, Cyntia, suerte para ti también, compañera. Nos vemos en la Gala, ponte guapa. Hasta pronto.
Eliminar